Cultura

Desahucio convertido en arte

Judith Álvarez recrea con objetos cotidianos el drama de los conflictos hipotecarios en la exposición ‘Moradores’, en la sala del Calderón

Judith Álvarez junto a su instalación 'Home' que presenta en la sala de exposiciones del Calderón.-Miguel Ángel Santos

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Ana de la Fuente

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La vallisoletana Judith Álvarez transforma en arte la angustiosa experiencia de vivir un desahucio y lo plasma en la exposición que, bajo el nombre Moradores, se presenta hasta el próximo 19 de julio en la sala de exposiciones del teatro Calderón. La artista recrea esta problemática social que ella misma vivió en primera persona hace unos años y que ahora presenta en esta exposición inaugurada ayer por la concejala de Cultura, Ana Redondo.

«Una excelente exposición que me ha estremecido tras conocer la angustiosa experiencia vivida por esta artista comprometida con su tiempo y con los problemas de sus ciudadanos, al haber vivido el drama colectivo del desahucio», apuntó Redondo.

Judith Álvarez explora a través de objetos cotidianos los conflictos que se establecen y definen en el espacio privado y su relación con el ámbito público visibilizando, de esta manera, la especulación con el suelo y la política de desahucios llevada a cabo en los últimos años.

A través de su obra, Álvarez invita al espectador a «sumergirse y participar» de una manera activa en esta exposición y que se convierta en «el morador de las metáforas de desahucio que se presentan en la sala», ya que tiene que transitar y participar con las instalaciones y los libros-objeto que se muestran. Así, el espacio irá guiando para entender el problema, desde la situación pública hasta la pérdida de intimidad.

A la izquierda de la sala se sitúa la instalación bautizada por su autora como ‘Home’. Es el primer reducto de lo cotidiano y, probablemente, el espacio que proyecta un mayor recorrido tanto desde el punto de vista formal como en sus contenidos. ‘Home’ perfila esquemáticamente, como si de un escenario se tratara pero sin decorados que distraigan la mirada del espectador, una vivienda trazada por líneas con puertas que se cierran y se abren. Estancias que reproducen desde la cocina y el baño hasta el dormitorio o el salón. Lugares íntimos en el que conviven en perfecta armonía los recuerdos y los olvidos contribuyendo a reconstruir la propia identidad del individuo y que se convierte en instrumento de análisis para el alma humana.

Junto a esta instalación, la sala presenta también una colección de imágenes en las que la artista traza un recorrido por los objetos que configuran el entorno doméstico y una particular instalación que, bajo el nombre ‘Desechos’, reúne tres inodoros.

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Judith Álvarez los encontró abandonados en la calle y decidió reciclarlos, transformarlos en depositarios de pequeños elementos de resina simulando las casitas multicolores del juego del monopoly y que simbolizan las ‘indigestiones inmobiliarias’.