SUCESOS
Roba a punta de pistola 30.000E en una oficina de Caja España
El atraco tuvo lugar a las 10.00 horas cuando había solo un trabajador y el ladrón huyó corriendo / La Policía peinó la zona en busca del arma / Era un hombre español de unos 50 años y «demacrado»
Una clienta se topa con la oficina de Caja España cerrada y lee el cartel que informa de ello en la puerta.-J.M. Lostau
Maniató al empleado de ventanilla, lo amenazó con un arma de fuego y logró fugarse andando con un botín de unos 30.000 euros. Eran las diez de la mañana cuando un hombre, aprovechando que había salido el director de la sucursal de Caja España de la calle Juan de Juni con Paulina Harriet, y que dentro se encontraba sólo un trabajador, accedió a la entidad, encañonó al empleado y le exigió todo el dinero que tenía a mano.
Justo en el momento en el que estaba cometiendo el atraco, entró en la sucursal el director de la misma, que se había ausentado unos minutos, a quien también amenazó, sin que ni uno ni otro pudiesen retener al ladrón que, una vez se hizo con el botín, huyó corriendo.
La presencia de una patrulla de la Policía Nacional pocos minutos después fue lo único que levantó la alarma entre los vecinos y los propietarios de los establecimientos de la calle. Nadie se percató de nada ni vio movimientos extraños ni a ninguna persona sospechosa corriendo.
«Estaba atendiendo en la tienda en ese momento y no me enteré de nada, lo dijo alguien que entraba en ese momento, pero no nos enteramos de nada», explica el propietario de un comercio de decoración que se encuentra justo en frente de la sucursal bancaria. Tampoco los dueños del estanco, en la otra esquina desde la que se ve entidad. «Vimos que algo pasaba cuando llegó el coche de la Policía Nacional. Estaba todo muy tranquilo, parecía que no había pasado nada», señalan.
Agentes de paisano rastreaban los contenedores de la zona en busca del arma con el que el atracado amenazó a los dos empleados de esta oficina de Caja España. A la espera de analizar el vídeo de la entidad, la Policía Nacional busca a un hombre de unos cincuenta años de edad, español, moreno, delgado y «demacrado», de un metro sesenta aproximadamente de estatura. En el momento del robo vestía un jersey de color rojo con cuello blanco, una cazadora negra y una gorra del mismo color, según le describieron las dos víctimas a los agentes.
Tras el atraco, la sucursal quedó cerrada al público. Un cartel en la puerta informaba a los múltiples clientes que pasaron por la mañana por allí de que «por motivos ajenos a nuestra voluntad, esta oficina permanecerá cerrada el día de hoy».
Sorprendidos algunos clientes por lo sucedido exclamaron: «¡Menos mal que no me pasé antes a hacer las gestiones!».