LA SOLANA
Aumento del precio del agua a la vista en Soria
El agua es un recurso esencial, y estratégico, que provoca guerras en el mundo. Los ciudadanos del primer mundo, en general, tenemos la ventaja de abrir el grifo y obtener agua sin problemas, eso sí, pagando lo que corresponda por el servicio, que en el caso de España tiene un precio dispar, por distintos factores, entre ellos el coste del acceso al recurso, que no es igual en todas partes, lo mismo que el precio de las infraestructuras. Castilla y León se encuentra entre los lugares con agua más asequible. En un estudio de la OCU sobre el precio del agua en las capitales de provincia, incluidas Ceuta y Melilla, en el que el primer lugar en cuanto a carestía lo ocupa Barcelona, la primera capital castellano y leonesa que aparece es Salamanca, en el puesto 34 y el resto están entre los puestos 41 y 53, con Palencia con el agua más barata, que solo tiene un precio menor en Orense. Soria ocupa el puesto 51 y Valladolid queda cerca en el 49. En el Ayuntamiento de Soria no están satisfechos con esta clasificación y, tal y como dejó preparado Carlos Martínez, el alcalde que renunció a su puesto para liderar la oposición en las Cortes, está en marcha un plan para incrementar el precio, utilizando entre otros argumentos el de la ecología para reclamar que quien más consume más paga. La empresa mixta del agua lleva muchos años pidiendo un cambio en el recibo del agua. En Soria, hay establecido un consumo mínimo elevado de 43 metros cúbicos, que se pagan se consuman o no y que sirve para pagar las infraestructuras, cuyo coste no depende del consumo. El problema está en que, por ejemplo, quitar ese mínimo perjudica a los hogares con un mayor número de personas y beneficia a los propietarios de pisos vacíos, aspecto que es relevante dado el problema de la vivienda. Que un ayuntamiento socialista acabe beneficiando a inmuebles desocupados frente a otros compartidos por varias personas, sean familia o no, no suena muy bien, al menos aparentemente. La propuesta de cambio del recibo de agua irá pronto a un pleno, que no debería ser intrascendente porque detrás no solo hay una defensa del ecologismo sino también un aumento de la recaudación y en este aspecto hay que recordar antecedentes del consistorio soriano, entre ellos el de la incesante subida del IBI. La OCU cita a Soria entre las ciudades que no tienen establecidas tarifas sociales para consumidores vulnerables, aunque haya otro tipo de ayudas, y ese sería un aspecto a tener en cuenta, porque el argumento ecologista debe conciliarse con el social. El consumo mínimo establecido en Soria, que tiene abundancia de agua y con el pantano la facilita para riego a la toda la cuenca, sirve también para pagar las infraestructuras. El debate es importante y no debe simplificarse con eslóganes. Porque en el fondo se plantea mayor recaudación y eso siempre es a costa del bolsillo de los ciudadanos. Así que los políticos deberían ofrecer una análisis serio de lo que se va a plantear sobre el agua en el pleno y ofrecer máxima transparencia.