El presidente del Partido Popular de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco y el del PP andaluz, Juan Manuel Moreno.Diego Lobato ICAL

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EL CASO ES que el presidente de Andalucía, como buen campeador, por eso de que campa a sus anchas con su mayoría absoluta, tiene el arma del Cid en sus manos para las contiendas electorales. Es el secreto de su barredora electoral, esa que dejó a VOX a orillas de la nada andaluza y a Macarena Olona huérfana de partido y sin alegría que darle a su cuerpo, ¡Macarena! Conserva Juanma Moreno, partícipe de la ponencia política del PP junto a Mañueco, el obsequio recibido en su adolescencia política, cuando bregaba por tierras de Castilla en busca de respaldo para presidir la organización juvenil de los populares. Nuevas Generaciones, viejos hábitos, no hacen al monje. Se arrimó a Burgos un jovencísimo Moreno, no Cantinflas, que ese disputa las crisis al PSOE dentro del PSOE, y por entonces, otro jovencísimo Javier Lacalle, que luego fuera alcalde por la gracia de las urnas, no tuvo mejor osadía que agasajar al hoy presidente andaluz con un recuerdo imborrable. Una réplica de la Tizona, la espada del Cid. Dicho y hecho. Lacalle pasó la gorra y a escote juntaron para una réplica bien chula de las que venden en la mítica cuchillería Ibáñez. Y así es como la Tizona llegó a manos del que en un futuro sería el encargado de desalojar de Al Andalus a las hordas socialistas tras 40 años de califato, coca, gambas y señoritas, sufragadas con dinero de los parados. Todavía no se habían descubierto las armas de corrupción masiva en Ferraz. Koldo, Ábalos y Cerdán, tres jinetes del apocalipsis, que ya cabalgan rumbo a Moncloa para inundarlo todo de grabaciones y cacofonías. Se confirma que en los audios de Koldo, de los que ya ha facturado al menos tres copias, por ahora, salen socialistas de aquí. Pero de los importantes. De aquí mismo. De Castilla y León. Y Cantinflas lo sabe. Por eso, asomado al tendido del 6 del hemiciclo, le planta cara a la ejecutiva de Carlos Martínez. Tic-tac, tic-tac. Koldo, pinchadiscos, bohemio y soñador, que el ritmo no pare.