EN POCAS PALABRAS
Cogida por los pelos
Algunos políticos quieren convertir la tormenta, que descargó el miércoles por la tarde sobre Valladolid, en una dana valenciana cogida por los pelos: por los pelos de la raposa que no cambian ni cuando el tiempo no acompaña. Como las cosas del tiempo no cuadran con la política, los socialistas del grupo municipal –que van de temporal en temporal sin visos de que escampe– han puesto el grito en el cielo con la súper tromba pucelana: que si los ciudadanos no estaban «informados», que si no se «produjo ningún tipo de comunicación», que si no se «retuiteó» al personal que estaba en ayunas, y no sé cuántas cosas más sobre el pelo de la dehesa que es al de la tormenta lo que el pelo a la pela y de perdidos al río.
¿Qué no estábamos avisados? Lo estábamos, y además bien bombardeados, pero no lo creímos. Mi mujer me lo advirtió al salir de casa: hace bueno, pero llévate el paraguas que va a caer una buena. Ni caso. Me pilló en el Círculo de Recreo en la presentación de un libro interesantísimo de Fernando del Rey y Manuel Álvarez: Fuego cruzado. La primavera de 1936. Como aquí también caían chuzos, los truenos, y el ruido de agua que se filtraba por la calle Constitución, parecían el mismo caudal de la política descuidera que nos llevó a la Guerra Civil.
Pero hay algo de lo que sí me enteré, como muchos ciudadanos que se habían dejado el bañador en casa como yo el paraguas: que los puentes faraónicos de Renfe son pantanos intransitables, y que se necesitan barcazas de emergencia para que la integración ciudadana deje de ser un eco. O como viene avisando Jesús Julio Carnero de modo inapelable: «Los túneles son una mala solución». Sin soterramiento del tren Valladolid será siempre una ciudad inundable.