EDITORIAL

Una riqueza forestal que debe aprovecharse mucho más

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UNO DE LOS recursos endógenos de Castilla y León más abundante y de mayor valor económico es el forestal, al que todavía se le puede sacar mucho más rendimiento que el actual. Con cerca de cinco millones de hectáreas, Castilla y León cuenta con la mitad de la superficie de uso forestal del país, triplica la media española y multiplica por seis la europea, de acuerdo con el Tercer Inventario Forestal Nacional.

Cerca del 55% de esta superficie es de titularidad pública y el 45% restante privada. Es en esta última donde se observa un reparto muy desigual, ya que mientras el 70% de los bosques pertenece a 7.000 propietarios, unas 700.000 hectáreas se reparten entre similar número de propietarios. Esto hace que la rentabilidad sea escasa y, en consecuencia, muchos montes quedan abandonados e improductivos, con las nefastas consecuencias que pueden tener para los incendios y la proliferación de plagas. El valor potencial de los bosques es muy diverso, desde la propia explotación de la madera hasta la caza, pasando por la recolección de setas, piñones o castañas, o la producción resinera, sin olvidar los aspectos medioambientales y turísticos. Todo un amplio abanico de posibilidades que pueden servir para crear riqueza y empleo en las zonas rurales y, en consecuencia, ser una efectiva herramienta contra la despoblación.

La propia Junta de Castilla y León entiende que el sector forestal en su conjunto puede ser tan estratégico como lo son en la actualidad el de la automoción y el agroalimentario. Pero, aunque goza de la misma consideración, su rendimiento está a años luz de ambos. La Política Agraria Común tampoco ayuda, ya que la superficie forestal no está contempladas dentro del primer pilar de los fondos de la PAC, sino en un segundo plano, con un apoyo económico que se limita al 2,25%.

A la vista de la dispersión de propietarios, la alternativa es el asociacionismo, algo que ya existe en el sector. Hace ya treinta años que nueve entidades provinciales se fusionaron en la Federación de Asociaciones Forestales de Castilla y León (Fafcyle). Su primordial objetivo es exprimir las fortalezas y oportunidades del sector, así como combatir sus debilidades. Para ello, trabaja en mejorar la organización de la propiedad, de la producción y de la rentabilidad forestal, además de reforzar el uso sostenible de la silvicutura y asesorar a los propietarios de los montes públicos o privados.

La labor de esta federación de asociaciones es encomiable, pero es preciso un impulso decidido de la Administración autonómica para que la extensa riqueza forestal de Castilla y León llegue a dar todos sus frutos.