EDITORIAL

El ascenso del paro evidencia la estacionalidad del empleo

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LOS DATOS Y las cifras no engañan. Al contrario, corroboran lo que se viene denunciando mes tras mes, estadística tras estadística: la enorme volatilidad y precariedad del empleo que se crea en Castilla y León.

Y septiembre es el mejor ejemplo. Finalizada ya la temporada de verano, aunque conviene no olvidar que en agosto la lista de desempleados en la Comunidad fue hacia arriba, las contrataciones caen y el empleo se resiente. Sólo una provincia olvida los números rojos y presenta una balance positivo en la cuenta de resultados entre empleo y paro: Valladolid.

La contratación de los temporeros para la vendimia, pese a las dificultades que la consejera de Agricultura, Milagros Marcos, indicaba que se estaban teniendo para encontrar todos los trabajadores que en esta época reclaman las bodegas.

Un aumento del empleo y, por tanto, bajada del paro en la provincia vallisoletana que, de nuevo, evidencia la volatilidad y temporalidad de los contratos que se firman, muy ligados a momentos puntuales.

Vaya por delante que tiene que destacarse, como así se hace, el hecho de que el desempleo descienda porque, como en más de una ocasión se ha resaltado desde estas mismas páginas, cualquier contrato lleva aparejado una persona que ve cómo vuelve al mercado laboral, con lo que eso significa.

Pero, dicho esto, no es menos cierto que se impone ya la obligación de llevar a cabo políticas de empleo que apuesten por una mayor estabilidad de los contratos. Algo fundamental para que, sobre todo los jóvenes, puedan siquiera plantearse un proyecto de vida y de independencia que con las actuales contrataciones no les es posible. Hacía ahí es donde deben dirigir su mirada las administraciones y sus políticas. En Castilla y León esa herramienta tan fundamental como es el Diálogo Social tiene que ser el motor y eje sobre el que se sustenten esas políticas.

Parece evidente que algo está fallando en el mercado de trabajo cuando funciona a golpe de temporada, con la precariedad que ello supone. Pero es que, además, Castilla yLeón tiene otro problema añadido, la disparidad de las cifras entre las diferentes provincias. Resultan inasumibles las enormes diferencias existentes entre territorios, tanto en tasa de parados como en los ascensos y bajadas del desempleo. Un enorme hándicap que también es necesario corregir.

Si algo queda claro en los datos que se acaban de hacer públicos por parte del Ministerio es que aún está lejos la fecha en la que pueda hablarse de un freno al paro y de un empleo estable y de calidad. Todo lo contario, lo que se evidencia en las cifras es la enorme estacionalidad del empleo, con lo que ello significa de temporalidad y precariedad laboral.