Las Edades del Hombre como espaldarazo a aprovechar
YA ESTÁ EN marcha una nueva edición de las Edades del Hombre, en esta ocasión en Aguilar de Campoo. Una muesta que se ha convertio ya, por derecho propio, en todo un referente cultural y patrimonial de primer orden en el panorama artístico nacional, europeo y mundial.
Potencial que año tras año, edición tras edición, va creciendo y haciéndose más rutilante, en una demostración del buen hacer, que demuestra la capacidad para continuar innovando y sorprendiendo.
Y eso es lo que debe aprovechar Castilla y León, el enorme espaldarazo cultural, patrimonial, turístico y económico que suponen la Edades del Hombre y todo lo que se mueve en torno a ella. Lo mucho que generan.
«Preciosa. M aravillosa». Así calificaba la Reina Sofía la exposición después de recorrer durante casi dos horas la iglesia de Santa Cecilia y la colegiata de San Miguel, las dos sedes en las que se desarrolla este año la muestra.
En la Colegiata de San Miguel le esperaban los más grandes: Pedro Berruguete, Alejo de Vahía, Gil de Siloé, Juan de Balmaseda, Alonso Nicoín de León, Juan de Flandes, Gregorio Fernández, el Greco, Alonso Cano, Goya, Vigarny, Giralte o Victorio Macho, junto a otros contemporáneos presentes en la muestra, como José María Lazcano, José Ramón Sánchez, Menéndez, Ángeles Sardina, Capel o Ramón Tapia que le explicaron cada detalle de su obra.
Se sorprendía con la monumentalidad del templo, el montaje de la exposición, que realza las obras y la arquitectura por igual, y el protagonismo de la luz. Y se detenía la Reina ante la pila bautismal de Redecilla del Camino (Burgos), la pila románica más importante del Camino de Santiago, ante El sermón de la Montaña, una obra del palentino Antonio Guzmán Capel hecha expresamente para esta muestra, y en la representación del Monte Calvario con tres Cristos Crucificados que responden a iconografías tan dispares como las de Alejo de Vahía, Victorio Macho y Manuel Pereira.
Una satisfacción por parte de la reina emérita que, de nuevo, no falla en su presencia en la inaguración de la muestra. «Esperamos que esta exposición atraiga a numerosos visitantes y sirva para reactivar la comarca». Esta era la afirmación que jalonaba la práctica totalidad de los comentarios.
Las administraciones, todas sin excepción, y toda la sociedad civil, económica y política debe volcarse para que las Edades del Hombre refrenden aun más su tirón dentro del paisaje expositivo mundial. Una tarea en la que nadie debe echarse parte fuera y en la que todas las ideas, aquellas que busquen el interés de la muestra, son validas y deben ser tenidas en cuenta.