EDITORIAL

Mancomunidades para una gestión más eficaz de los servicios

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EL PROCESO de Ordenación del Territorio, que arrancó a finales de la pasada legislatura autonómica con un primer acuerdo entre populares y socialistas, ha seguido en la actual un desarrollo desigual. Mientras la Junta ha podido avanzar en una primera fase de creación de mancomunidades de interés general, el proceso se ha atascado con las unidades básicas rurales, a las que se opone el Grupo Socialista, que incluso ha presentado una enmienda a la totalidad del proyecto. Su apoyo es fundamental porque la creación de estas unidades requiere mayoría de dos tercios de la Cámara. Pero, a un año vista de las elecciones autonómicas, mucho tendrían que cambiar las cosas para que esta nueva fase de la Ordenación Terrritorial pueda salir adelante.

Los socialistas han querido diferenciar esta oposición con el caso de las mancomunidades, dando libertad a los ayuntamiento que gobiernan para que procedan como consideren conveniente. Y, de hecho, el Consistorio de Valladolid, que preside Óscar Puente, ha sido el primero en dar el paso para constituir una mancomunidad de interés general urbano. Para ello, en una reunión prevista para el próximo jueves, convocará a los 24 municipios del alfoz que en la actualidad conforman la Comunidad Urbana de Valladolid, la CUVA.

Hasta ahora, este foro municipal, sin estatus de entidad local, ha alcanzado como principal acuerdo la puesta en marcha de un servicio de taxi conjunto para todo el área metropolitana. De otro lado, la capital vallisoletana forma parte de la Mancomunidad Tierras de Valladolid junto con Boecillo, Viana, Cabezón, Santovenia y Laguna de Duero, municipios con los que comparte el servicio de recogida y tratamiento de residuos.

Con la creación de la mancomunidad de interés general, parece lógico que todas estas actividades conjuntas se agruparan en la nueva entidad auspiciada por la Consejería de la Presidencia, que, además, aporta ayudas para su constitución. Esta figura funciona como una asociación voluntaria de municipios, con un acuerdo marco de competencias sobre las que cada ayuntamiento puede decidir si le interesa incorporarse o no. Entre esta ‘carta de servicios’ se encuentran el abastecimiento, saneamiento y depuración de aguas, el transporte intermunicipal de viajeros, protección civil, o medio ambiente, entre otras.

Se trata, en definitiva, de una buena iniciativa que los ayuntamiento deben tener en consideración, ya que les permitiría prestar servicios a los vecinos de una forma más eficiente y eficaz y, además, a menor coste gracias a la colaboración.