El consumo de alcohol y drogas entre los jóvenes obliga a actuar
EL CONSUMO DE alcohol y droga entre los jóvenes en edades comprendidas entre los 14 y los 18 años debería de ser, si es que no lo es ya, una de las mayores preocupaciones de las administraciones, de todas sin excepción, porque aquí no se está hablando de un problema de competencias.
Los datos que acaba de hacer públicos el Ministerio de Sanidad son elocuentes y hablan por sí solos de la gravedad del problema. Son cifras que vienen a señalar que los castellanos y leoneses de entre 14 y 18 años están entre los que más se emborrachan y más alcohol consumen. Y, además, indican que está creciendo el consumo de cannabis y de tabaco en estas edades.
Sólo esas conclusiones, sin entrar en el fondo del estudio ni en la concreción de los datos, ofrecen una idea clara de que se está ante un grave problema que hace necesario tomar medidas.Y es que resulta evidente que esos programas de ocio alternativo, que existen y que se mejoran cada año, no acaban de calar entre los jóvenes castellanos y leoneses, que cada vez consumen más alcohol y, lo que es aún peor, a una edad más temprana.
Es hora de actuar con medidas coercitivas contra la venta de alcohol a menores y en la lucha contra los botellones públicos, en los que se ve también un mayor números de chicas y chicos muy por debajo de la mayoría de edad.
El alcoholismo y el consumo de drogas, como el cannabis, es un problema a atacar y combatir en todas las edades, pero sobre todo entre la juventud. Hay que continuar con los trabajos para fomentar un ocio alternativo con la puesta en marcha de nuevos programas y reforzando los que ya existen, y que éstos lleguen a los institutos, como por ejemplo ya se está haciendo a través de Proyecto Hombre.
Esa es otra vía, involucrar a este tipo de organizaciones, que llevan desarrollando una gran labor a lo largo de los años en todo lo que tiene que ver con la lucha contra el consumo de alcohol y drogas, para que su experiencia se traslade a los diferentes programas.
La realidad de los datos de Ministerio de Sanidad demuestran que se está ante un grave problema, sobre el que urge una actuación y lo que menos se puede hacer es mirar para otro lado.
Los jóvenes que ahí aparecen son algo más que una estadística, son el fiel reflejo de una sociedad y de unas administraciones que parecen haberse conformado con la situación y que prefieren mirar para otro lado. Es necesario que se tome conciencia del grave problema que se está viviendo para comenzar a atajarlo y que sus cifras de dejen de subir hasta, finalmente, erradicarlo. La realidad es que el consumo de alcohol y drogas entre los jóvenes obliga a actuar.