El Estatuto como seña de desarrollo y de futuro
CASTILLA Y LEÓN celebra los 35 años de su Estatuto de Autonomía. Y lo hace en un acto en el que reconoce la valía de uno de sus mayores activos, el de la Enseñanza reflejado en los ochocientos años de historia de la Universidad de Salamanca.
Un Estatuto de Autonomía que, todos sin excepción, reconocen ha servido para el desarrollo y el crecimiento de la Comunidad.
El presidente Juan Vicente Herrera fija en cuatro claves lo que da en llamar «cambio muy sustancial». Y así habla de la economía y el desarrollo económico de la Comunidad, con la modernización y un claro protagonismo de la industria, pero sin olvidar el reto de la agricultura y la ganadería del siglo XXI, «que constituye la base del medio rural».
Pero, sobre todo, destaca el fortalecimiento de los servicios públicos, en términos de calidad y de equidad. En palabras de Herrera, constituyen la razón de ser, la justificación, la clave de bóveda de la apuesta por el autonomismo útil, dirigido a las personas y a las familias.
A todo ello, se le añade la conciencia de Comunidad, consistente en un patrimonio natural y cultural «que era algo más que un activo disponible». Era una obligación, un signo de identificación, pero también un enorme potencial, cuya puesta en valor está incluso orientando un sector económico como es el turismo de interior, algo impensable hace 35 años. La última de las constantes, de esas claves de las que habla el máximo responsable de la Junta es la estabilidad social y política de la Comunidad.
Unos parabienes y objetivos cumplidos que también reivindica la presidenta de la Cortes, Silvia Clemente, quien pone a Castilla y León como ejemplo de ese autonomismo útil, tan necesario en el actual estado de las autonomías.
Claro que, a renglón seguido, conviene no olvidar los males que acechan a esta tierra. «Nos enfrentamos, eso sí, al reto hercúleo de la reforma del sistema de financiación, que debe darnos a Castilla y León los recursos suficientes para seguir apostando por ese fortalecimiento, por esa calidad y equidad de nuestros servicios. En paralelo, esos servicios deben ser el principal acicate y argumentos, junto al económico, especialmente dirigido al medio rural para combatir el que sin duda alguna es el principal problema de la Comunidad, ya estructural, el de la pérdida de población, el de su envejecimiento y no reemplazo de los jóvenes».
Esta afirmación del presidente de la Junta es la mejor demostración de que no todo está hecho y de que no vale la autocomplacencia. Es hora de ponerse manos a la obra para que Castilla y León sea una sola voz en la defensa de esa financiación autonómica más justa y en la lucha contra la despoblación.