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LA COMISIÓN de investigación de las cajas de ahorro de Castilla y León empezó mal. No sólo porque de antemano todo apunta a que el PP y el PSOE intentan tapar la evidencia de sus responsabilidades, sino porque se dejan asesorar por llamados expertos que tratan por intereses propios de ocultar hasta el contenido expreso y público de una ley.

Pretender exculpar a la Junta de la quiebra de las cajas, de su desaparición, de su conversión en bancos, de su funcionamiento y de su falta de protección a los clientes equivale a intentar engañar ante lo evidente. El Gobierno de Herrera, o no cumplió la ley de Cajas o el Ejecutivo central y el Banco de España se lo impidieron.

La crisis se desata con los Gobiernos de Zapatero (2004-2011) y es el de Rajoy el que pone la guinda. Ambos se cargan las cajas con la inestimable colaboración del Banco de España, del Banco Central Europeo, de la CNMV, de los consejos de administración y de las comunidades autónomas que eluden sus competencias. Por supuesto que la cuota de responsabilidad no es la misma de todos.

El Gobierno de Herrera tenía competencias hasta para sustituir órganos de gobierno e intervenir las entidades financieras. Señores procuradores del PP y del PSOE lean con honestidad la ley. La Junta tenía gran capacidad de control: sobre inversiones, concentración de riesgos, solvencia, protección al cliente, publicidad, recursos propios, obra social, inspección… y hasta podía establecer convenios sobre supervisión con el Banco de España. Estaba al día, si quería, de todo lo que pasaba y para ello también ponía a hombres de su confianza en lugares clave. Uno de ellos, Alejandro Menéndez; el experto que lleva quince años en órganos de gobierno y daba cuenta al consejero de casi todo lo que ocurría.

Que un experto que lleva quince años en las cajas pretenda ocultar esto en la comisión de investigación no tiene nombre. Que los dos procuradores del PP lo hagan entra dentro de defender lo indefendible de su causa. Que lo hagan los hombres del socialista Luis Tudanca es una prueba del cinismo de la pinza exculpatoria que amenaza a esa comisión.

Pierde credibilidad el secretario regional del PSOE si mantiene a sus dos hombres en la comisión intentando echar balones fuera. El afán exculpatorio a los administradores socialistas de las cajas que cogestionaron con el PP estas entidades financieras es incompatible con la voluntad de conocer la verdad. Si Tudanca mantiene esta pinza, quedará desacreditado cuando pretenda hurgar en otros escándalos ajenos.