EDITORIAL

Sanidad reacciona ante el colapso de los hospitales

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COLAPSO. ESA ES la palabra que mejor definía la situación de los hospitales de Castilla y León en los últimos días. Una saturación de la urgencias y de las plantas, con camas cruzadas como en el caso del Complejo Hospitalario de León, que venían denunciando los sindicatos.

Saturación que además era perfectamente visible como demostraron las fotografías de este periódico en las urgencias del Río Hortega de Valladolid.

Ese mismo día, en estas mismas páginas se defendía la necesidad que desde la Consejería de Sanidad se reaccionara. La situaciones que se estaban viviendo, a decir de los propios profesionales y de los representantes sindicales, era de tal relevancia que no se podía seguir mirando hacia otro lado, dando la callada por respuesta o hacer cómo si realmente nada sucediera.

Como tampoco se podía buscar culpar de la problemática que se estaba viviendo en el servicio de urgencias del Hospital Río Hortega, como así se hizo desde la Consejería, a una falta de espacio. Entre otras cosas porque, como muy bien señalan los sindicatos, eso es algo sabido y es responsabilidad de la Gerencia de Salud resolverlo.

Lo que esa Gerencia de Salud debería haber hecho desde un primer momento es justo lo que acaba de poner en marcha: activar el protocolo ante la grave incidencia de la gripe y el colapso que está provocando en los hospitales y los centros de salud. Situación que, además y siempre según los representantes sindicales, se ve agravada por la falta de profesionales.

Nadie duda que una buena gestión pasa por la mejor optimización y utilización de los recursos. Y que éstos, algunas las camas hospitalarias en este caso, permanezcan cerradas cuando no sean necesarias. Lo que no puede suceder es que esas mismas camas e incluso plantas de hospitales continúen sin abrirse mientras se cruzan otras por falta de espacio.

Lo que no es comprensible bajo ningún concepto es que, por optimar los recursos en aras de la gestión, se llegue al colapso o a la saturación de los profesionales y los servicios sanitarios.

Sanidad, y en eso los gerentes de los diferentes hospitales deben ser el primer eslabón que dé la voz de alarma, tiene que estar siempre prevenida para subsanar desde el minuto uno cualquier contratiempo, sea el que sea. Y, sobre todo, lo que está obligada a ejercer es esa labor de prevención, aquella que obliga incluso a ponerse la venda antes de la herida o, lo que es lo mismo, a prevenir antes que lamentar.

A Sanidad le ha faltado, precisamente eso, el saber anticiparse a esa saturación, a ese colapso, ante el que ahora sí, y justo es reconocerlo también, ha sabido reaccionar.