‘Qué hay de lo mío’
Se acabó la Navidad. Se acabó el buenismo, la felicidad permanente y el todos somos ‘amigos’. Atrás queda ya el tiempo de los whatsapp múltiples en los que desear todo lo mejor incluso a los enemigos, y no porque lo cortés no quite lo valiente, sino por el mero cumplimiento.
La política y los partidos viajan ya por su particular cuesta de enero. Aquella que les va a desembocar en los diferentes procesos congresuales. Todos, unos más y otros menos pero todos, que no les engañen las formas de unos y otros, miran con recelo a este tiempo nuevo que les acecha. Y es que se juegan ese ‘qué hay de lo mío’.
Los del PP castellano y leonés siguen quietos y tratando de descifrar, todavía hoy, qué quiso decir Herrera con aquello de que es hora de regenerar y de dar paso a gente joven. Como si fueran a ser capaces de descubrirlo. Lo que tenga que ser, sonará, y lo hará al son que quiera marcar el propio Herrera y cuando desee tocarlo, nunca antes. Claro que eso no impide que algunos de los suyos anden nerviosos. Y no es para menos, de lo haga Herrera dependerá el ‘qué hay de lo mío’, que es lo que realmente les interesa.
Un ‘qué hay de lo mío’ que brilla con luz propia en el Partido Socialista, a nivel general, y en Castilla yLeón, en particular. Van a ser muchos los que se van a quedar en el camino de esa cuesta de enero. Los defensores de Pedro Sánchez ya parecen haberse dado cuenta de que su tiempo toca a su fin si deciden aferrarse a la mano del ex secretario federal. Claro que aún quedan quienes, como el secretario provincial de Valladolid, Javier Izquierdo, se sacan de la manga a la independiente Margarita Robles para seguir enredando con la petición de un congreso extraordinario urgente, una idea que ni siquiera fue capaz de hacer que prosperara en su comité provincial, ese en el que este líder del socialismo llegó a peder una votación que él mismo provocó. Qué más le da a Margarita Robles cuándo sea el congreso o lo que decida el comité federal. Si ella ya dejó claro que es independiente y como no afiliada no está sujeta a los órganos del partido. Toda una líder.
En el otro lado están quienes ya sólo les falta hablar andaluz en la intimidad, que se lo digan a Soraya Rodríguez. Mira que lleva años zozobrando el PSOE, pero a la política vallisoletana el oleaje siempre le pilla con el salvavidas puesto y con el ‘qué hay de lo mío’ bien cubierto.