Redacción de Valladolid

Matrimonio de conveniencia

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NADA CAMBIA EN esto de la política y de los políticos. Mucho hablar de regeneración, de nuevos tiempos, de nuevas políticas, de mirar más hacia la sociedad, de abrir los partidos y, sobre todo, de democratizarlos, pero a la hora de la verdad, nada de nada. Ni siquiera en aquellos que se erigen en adalides de esta nueva forma de hacer y de entender la política.

Ahí están los Pablo Iglesias y Albert Rivera de turno haciendo lo mismo que los del bipartidismo a los que tanto critican: acaparar poder y tratar de callar a quienes osen poner en solfa su liderazgo, faltaría más. Importa la pluralidad de ideas si ésta es acorde con lo que piensa el macho alfa. Nada nuevo.

La política y los partidos que la ejercen son y serán siempre lo mismo, una lucha interna por hacerse con el poder para, una vez en él, ejercer el ordeno y mando. Y sino que se lo pregunten a los socialistas que desde que Zapatero pasó a la segunda actividad, esa en la que decía que iba a ser neutral –pobres aquellos que se lo creyeron–, no han hecho otra cosa que perder poder, presencia y votos casi al mismo ritmo que abrasaban supuestas primarias para encumbrar a supuestos líderes. Y siguen sin darse cuenta de su verdadero problema: que ni las primarias ni los líderes que de ellas salen pasan el corte.

Lo que se está viendo ahora en el PSOE, también en Castilla y León, es ejemplo más claro de esa lucha por hacerse con el poder. Y si para eso hay que sentarse al lado e incluso abrazar a aquel a quien antes se repudiaba, pues se hace. Y sino que se lo pregunten a Tino Rodríguez. El líder del socialismo leonés, metido ya de lleno en esta guerra fratricida en la que se ha covertido el PSOE, no duda en aplaudir y reírle las gracias a su odiado Zapatero, a quien sigue repudiando tanto como hace tan solo unos meses, si eso le sirve para hacer méritos ante la andaluza.

Curiosa imagen la de Rodríguez y Zapatero juntos, que no revueltos, con el único fin de hacer ver a Tudanca su poder de convocatoria. Casi tanto como la del número uno del PSOE castellano y leonés junto al eurodiputado Ramón Jáuregui, el mismo que llamó «radical» a su querido Pedro Sánchez y «esperanzadora» a su denostada gestora, el mismo día y casi a la misma hora que el matrimonio de conveniencia leonés se sentaba en el patio de butacas del teatro Pérez Alonso de La Bañeza. Otro de los problemas del PSOE: que asienta su futuro en matrimonios de conveniencia que duran lo que les convenga que duren. Así les va.