La política sigue igual… de mal
AGOSTO DE 2016… y la casa sin barrer. Los políticos, todos sin excepción, siguen empeñados en hacer el ridículo. El problema es que sus ridiculeces las pagan los ciudadanos. Esos que en menos de seis meses llevan ya dos votaciones y parece que se encaminan inexorablemente a unas terceras sin que a ninguno de estos ilustres, que no pelean más que por un sillón ya sea en el Congreso o en el Senado, se les caiga la cara de vergüenza.
Nos encaminamos a casi un año de gobierno en funciones y con un país paralizado, tanto que hasta los hombres de negro de Europa dan ya por perdido este 2016, pero a algunos como al ilustre número 3 del PP por la gracia de Rajoy solo le preocupa que su presidente se vaya a quedar sin vacaciones. Dice Maíllo que este será un mes sin vacaciones para Rajoy y muchos políticos entre ellos él, se supone. Ahí queda eso. Como si ese quedarse de vacaciones fuera un gran mérito y no una causa más de su manifiesta irresponsabilidad.
Mientras ellos juegan a ese juego de intereses partidistas que hacen que, por ejemplo, el senador del PP leonés Alfonso Rodríguez-Hevia sea por un día del PNV para satisfacer esos intereses partidistas y que los nacionalistas vascos saquen tajada de las arcas del Senado en forma de asignación por ‘pillar’ un grupo propio que los ciudadanos con sus votos le negaron, Castilla y León ve cómo no puede ni siquiera empezar a pensar en sus presupuestos porque no conoce ni el techo de gasto. Por no hablar de esos proyectos como el traslado de los talleres de Renfe en Valladolid que van de retraso en retraso o el olvidado tren de Feve en León, cuyas obras van camino de dejar a la capital leonesa, ahora sí, sin vía, sin tren, sin tranvía y partida en dos por las vallas y los escombros. Y en Fomento... en funciones vacacionales.
Otros, en cambio, siguen a lo suyo. A pedir que se cierren las diputaciones, que dicen son meros intermediarios, mientras ellos siguen apoltronados en el buen sueldo que les viene de las arcas de esas instituciones que quieren liquidar. Lo dice la responsable de Ciudadanos en Valladolid, Pilar Vicente, pero sirve para cualquiera de la formación naranja, de Podemos y del PSOE, que mientras abogan por cerrar las diputaciones se mantienen en ellas sin promover un solo cambio en sus estructuras y, lo que es peor, sin proponer cuál sería la alternativa real que ofrecerle a esos miles de castellanos y leoneses que viven en los pueblos y a los que solo la Diputación aporta dinero para sus servicios, su desarrollo y su futuro.
Es agosto de 2016, la casa está sin barrer y, lo que es peor, la política sigue igual… de mal.