CASTILLA Y LEÓN
La lengua azul obliga a mantener una vigilancia constante en Castilla y León
Asaja alerta del empeoramiento de la tuberculosis bovina en la provincia y reclama un cambio de estrategia sanitaria ante el aumento de la prevalencia y la presión sobre las explotaciones ganaderas
Explotación bovina del municipio abulense de Candeleda (Ávila), donde ha sido detectado un foco de lengua azul
La sanidad animal vuelve a ocupar un lugar central en la agenda del campo de Castilla y León, una comunidad que concentra una de las mayores cabañas ganaderas de España y donde la evolución de determinadas enfermedades condiciona directamente la actividad de miles de explotaciones. En un escenario marcado por la coexistencia de distintas patologías, la lengua azul continúa siendo uno de los principales focos de atención para las administraciones y el sector, especialmente tras los cambios introducidos en la estrategia nacional de control y prevención. La actualidad sanitaria llega además acompañada de una creciente inquietud por parte de las organizaciones agrarias. La reciente advertencia realizada por Asaja Salamanca sobre el empeoramiento de la tuberculosis bovina en la provincia ha vuelto a situar el debate sobre la eficacia de las estrategias sanitarias y sobre la presión acumulada que soportan las explotaciones ganaderas.
Castilla y León ocupa una posición relevante dentro del panorama ganadero nacional. Su peso en la producción de bovino y ovino convierte a la comunidad en un territorio especialmente sensible ante cualquier cambio epidemiológico. Las medidas sanitarias aplicadas en enfermedades como la lengua azul tienen una repercusión directa no solo sobre la salud animal, sino también sobre el movimiento de ganado, la actividad comercial y la rentabilidad de las explotaciones.
La lengua azul es una enfermedad vírica infecciosa que afecta a rumiantes domésticos y silvestres y que se transmite mediante insectos vectores del género Culicoides. A diferencia de otras patologías ganaderas, no se contagia por contacto directo entre animales y tampoco representa riesgo para la salud humana ni afecta al consumo de productos de origen animal.
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El ganado ovino suele ser la especie donde los cuadros clínicos se manifiestan con mayor intensidad, aunque el bovino desempeña un papel epidemiológico relevante por su capacidad para actuar como reservorio y favorecer la circulación del virus. Entre los síntomas pueden aparecer fiebre, inflamaciones, lesiones en mucosas, pérdida de peso, problemas reproductivos y disminución de la producción. En determinadas circunstancias, la enfermedad puede generar consecuencias económicas significativas para las explotaciones afectadas.
Durante los últimos años, el comportamiento epidemiológico de la lengua azul en España ha cambiado de forma notable. La aparición y circulación simultánea de varios serotipos ha obligado a modificar el enfoque sanitario tradicional y a desarrollar nuevas estrategias adaptadas a un escenario más complejo y dinámico. Según los datos manejados por el Ministerio de Agricultura.
La presencia de varios serotipos supone una dificultad añadida para las administraciones sanitarias, ya que obliga a mantener programas de vigilancia específicos y estrategias de vacunación adaptadas a cada situación epidemiológica. Además, la expansión geográfica del mosquito transmisor ha modificado el mapa sanitario y ha incrementado la necesidad de seguimiento en amplias zonas del territorio nacional.
Modificaciones
En este contexto, una de las modificaciones más importantes se produjo durante 2025 con el cambio de estrategia nacional frente a la enfermedad. España abandonó el modelo centrado principalmente en la erradicación y adoptó un sistema basado en la protección clínica y en la vigilancia epidemiológica continuada, asumiendo una nueva realidad sanitaria marcada por la circulación persistente del virus. La modificación afectó también al estatus sanitario de la Península, que pasó a ser considerada zona sin estatus específico frente a lengua azul. Este cambio tuvo consecuencias directas para la gestión diaria de las explotaciones y para el movimiento de animales, uno de los aspectos que históricamente había generado mayores complicaciones administrativas para el sector ganadero.
La eliminación de determinadas restricciones internas dentro del territorio peninsular fue recibida con interés por parte de numerosos ganaderos, ya que permitió aliviar parte de las limitaciones que afectaban a operaciones comerciales y desplazamientos de animales. Sin embargo, las autoridades sanitarias recuerdan que continúan existiendo exigencias específicas para determinados movimientos internacionales o destinos concretos.
La Junta de Castilla y León ha explicado que la flexibilización de determinadas medidas no implica una desaparición del riesgo sanitario ni una reducción de los sistemas de vigilancia. La administración autonómica mantiene el seguimiento epidemiológico y continúa desarrollando actuaciones preventivas coordinadas con los servicios veterinarios oficiales.
Uno de los principales cambios derivados del nuevo modelo afecta a la vacunación. La inmunización frente a la lengua azul ha dejado de ser obligatoria y ha pasado a ser voluntaria, una modificación que sitúa la decisión final en manos del titular de cada explotación, siempre bajo el criterio técnico y el asesoramiento veterinario correspondiente. Pese a ello, la Junta mantiene una posición favorable a la vacunación como herramienta preventiva y continúa adquiriendo y distribuyendo dosis para los serotipos presentes. Las campañas sanitarias desarrolladas durante los últimos ejercicios han movilizado importantes recursos económicos destinados a reducir el impacto de la enfermedad y proteger la cabaña ganadera.
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La administración autonómica ha destinado millones de euros a actuaciones relacionadas con la lengua azul, incluyendo compra de vacunas, distribución de dosis y coordinación de campañas preventivas. Además, mantiene colaboración con veterinarios autorizados para facilitar la aplicación de medidas sanitarias sobre el terreno. En Castilla y León se han desarrollado actuaciones específicas en distintas provincias relacionadas con la evolución epidemiológica de la enfermedad.
Los especialistas recuerdan además que el comportamiento de la lengua azul presenta una estrecha relación con factores ambientales y climáticos. Las condiciones meteorológicas y la actividad de los insectos transmisores condicionan en gran medida el riesgo epidemiológico y la evolución de cada campaña sanitaria. La persistencia del vector y la capacidad de adaptación del virus obligan a mantener mecanismos permanentes de seguimiento.
Las organizaciones agrarias reclaman que las estrategias sanitarias tengan en cuenta también la viabilidad económica de las explotaciones. El aumento de costes, y la acumulación de medidas generan una creciente preocupación entre los productores de la aregión.