GANADERÍA

La oveja churra se reivindica

La Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino Selecto de Raza Churra, Anche, lamenta la «falta de apoyo» de la administración y reclama «implicación» para la mejora genética y la diferenciación de productos

Sandra de la Hera y Enrique Pérez, veterinarios de Anche, con un rebaño de ovejas churras en la Finca Villalta de Palencia.-BRÁGIMO

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Marisol Calleja

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La ovina churra es una raza autóctona considerada de fomento y localizada en Castilla y León. Aunque no está en peligro de extinción, la realidad es que el censo de animales inscrito en el Libro Genealógico de la raza, que se eleva actualmente a 175.000, ha descendido en los últimos veinte años. Un hecho que se atribuye a la entrada de otras razas foráneas como la Assaf o la lacaune fracesa, que «la ha desplazado», como explica Sandra de la Hera, veterinaria de la Asociación Nacional de Criadores, Anche.

La Asociación cuenta con 196 ganaderos asociados ubicados en todas las provincias de la Comunidad, excepto en Ávila donde «hay menos rebaños de churra». La mitad de las ovejas inscritas prácticamente están en control lechero y el otro 50% en el control de producción de carne para lechazos. «Nuestra selección se dirige tanto a la calidad como a la cantidad», destacan los criadores que, subrayan, que este es el verdadero potencial frente a otras razas de ovino.

En este sentido, Anche trabaja en estos momentos para intentar mejorar la producción de leche y de lechazos. Y es que como afirma De la Hera «una raza pervive a través de sus productos». Algo que, tienen claro, es bastante «difícil» en estos momentos ante la crisis que atraviesa el sector «con precios de hace treinta años».

De esta forma, reconocen que los ganaderos están «desanimados» a pesar de que, al mismo tiempo, también están acostumbrados a «hacer más que los demás», un trabajo que se controla desde la Asociación para mejorar las ovejas de raza churra de Castilla y León. «El momento es descorazonador, no acompañan ni los precios ni el ambiente».

Desde la Asociación Nacional son tajantes al denunciar la falta de apoyo por parte de la administración. Creen que ésta solo se implica si «hay números importantes por medio», y piden que no se espere a que la raza corra peligro de extinción. Saben que el margen del ganadero es escaso para afrontar líneas de investigación, aunque lo cierto es que en estos momentos los proyectos que se están llevando a cabo están financiados por el propio sector, con todas las dificultades y esfuerzo que ello supone. Hay iniciativas subvencionadas por el Ministerio de Agricultura, no así desde la Junta de Castilla y León, algo que los ganaderos lamentan en estos momentos.

Por eso, reclaman ayudas que apoyen la mejora genética y la diferenciación de productos. «Productos de calidad que no se vean incluidos en un paraguas en el que todo vale», en clara alusión a Tierra de Sabor. «Los políticos no han estado interesados en fomentar la calidad», lamentan desde Anche. El reto es en estos momentos «dar valor al producto, tanto al lechazo como a la leche, valor y diferenciación».

Los ganaderos siguen trabajando en un escenario delicado para vincular la mejora de las producciones a la calidad, una potencialidad que otorgan a la oveja churra. Hay que tener en cuenta que las producciones aparecen íntimamente ligadas al manejo, la alimentación y la genética. Tres elementos que son un buen ejemplo de que «cada rebaño es un mundo». Así, los animales con alto valor genético pueden llegar incluso a los 200 litros cada lactación, valores por encima de la media.

La intención es mejorar y en ello tiene mucho que ver la mejora genética a través de la inseminación artificial. Un trabajo que se une ahora al proyecto de selección genómica en el que la oveja churra está inmersa con la Universidad de León y junto a otras razas. «La genómica se ha impuesto, aunque falta aún trabajo por realizar», asegura la veterinaria de Anche.

De la Hera constata que la genómica «no va a sustiuir a la genética, aunque acorta plazos». Se trata, como señala Enrique Pérez, técnico de Anche, de «lograr saber que un macho es bueno a través de un análisis de todo el genoma, es decir, predecir su valor genético». La realidad es que ahora se empieza a saber cómo es un animal cuando tiene casi cinco años, un proceso largo desde la identificación del macho, hasta el control de sus crías y los descendientes de éstas.

De esta forma, con el proyecto actual, se acortarían plazos y se permitiría «optimizar los medios» en las explotaciones. El ganadero no pondría dinero en animales que no son buenos, sino que habría «más fiabilidad». En principio, los expertos no conciben ningún plan de mejora que no sea genómico. Y es que aunque la inversión es importante, ésta se podrían compensar con una buena fiabilidad que supondría mayores producciones del rebaño.

El proyecto de genómica en el ovino lechero arrancó hace dos años con la identificación inicialmente de los animales «más interesantes». Se han utilizado machos de inseminación y hembras repartidas en todas las explotaciones. Se trata de hijas de inseminaciones, con paternidades controladas, como señalan los veterinarios. Ahora se trata de comprobar si el ADN se repite en determinados animales y orientarse sobre cuáles serán los mejores genéticamente.

Actualmente Anche está recabando información en una fase de genotipado de las poblaciones de referencia. El objetivo, según la Asociación, es que la primera valoración genómica se pueda tener en 2018, falta ver, eso sí, la fiabilidad y si se contará con la financiación necesaria para desarrollar este proyecto que paga el sector. Por eso se pide el apoyo de la administración.

De cara al futuro preocupa, junto a la investigación y la mejora de la raza y de sus producciones, el relevo, que actualmente está «comprometido». «Es el mayor problema», aseguran. No hay ganaderos nuevos que empiecen con raza churra, tan solo algunas incorporaciones de profesionales que ocupan el puesto de algún familiar con ganadería propia. Aun así, la edad media de los ganaderos de churra superan los cincuenta años.

Desde la Asociación se insiste en que hay que hacer atractivo el sector con un mercado de calidad. Si la situación no varía, será difícil atraer gente joven al ovino, lamentan.

La churra es una raza acostumbrada a las condiciones climáticas y con producciones de calidad.

Así lo expresan los dos veterinarios de la Asociación que destacan además su capacidad para aprovechar los recursos naturales y adaptarse, lo que supone en tiempos de crisis también menos costes para la explotación. Hay que destacar, por otra parte, que el censo total de churra puede llegar a los 400.000 animales en Castilla y León y cerca de 400 ganaderías, si se tienen en cuenta aquellas explotaciones que no están inscritas en la Asociación, «aunque se beneficien de sus avances y mejoras». Y es que el ganadero de Anche está sometido a controles que no son fáciles en estos momentos como anotar partos o hacer inseminaciones. Todo, en beneficio de la raza.

ORGULLO GANADERO

Anche celebrará los próximos 8 y 9 de abril su Feria anual. Un certamen que supone un punto de encuentro para el sector y que es un referente nacional para los ganaderos de raza churra. En esta treinta edición se darán cita unos 180 animales representativos de la geografía de Castilla y León. Machos y hembras de todas las edades que competirán en morfología y estándar racial. Todo ello en un marco de crisis de precios y de dificultades para los ganaderos que siguen esforzándose por mejorar la raza y sus producciones.

La Feria incluye los tradicionales concursos de calidad de leche de raza churra; calidad del lechazo churro; inseminación artificial; cantidad de leche ordeñada; concurso de fotografía; además de la subasta nacional. En la segunda jornada está prevista la bolsa de machos para carne y la subasta de sementales de producción lechera 2017. Todo ello, en el mercado de ganado de Allende El Río de Palencia, emplazamiento habitual.

Desde la Asociación insisten en que se trata de un certamen de «orgullo ganadero», en el que los profesionales muestran el trabajo realizado. De hecho, se premia la labor de todo un año para «ser fieles a la realidad». Los técnicos destacan el trabajo de ganaderías «punteras» en producción, que se superan cada año.

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El certamen coincide con la Asamblea de socios en el que se ofrecerán los resultados del último año. La realidad es que los ganaderos de churra están permanentemente conectados a través de las redes sociales y de las aplicaciones en el móvil y el ordenador con las que gestionan y trabajan la genética en sus explotaciones. Datos bidireccionales que recibe Anche y que se pasan a la Universidad de León para centralizar todos los valores recogidos.