ACOR - AGRICULTURA
La remolacha se vuelve ‘renovable’
La cooperativa defiende las energías renovables desde el convencimiento de que el futuro está en el ahorro de los costes energéticos, dentro y fuera de la fábrica/ El reto agronómico es lograr una mayor eficiencia y crecer de forma sostenible
Mix energético solar y eólico en una explotación de remolacha en Alcazarén (Valladolid ), donde se han instalado estos sistemas hace dos campañas con un importante ahorro energético.-M.C.
El sector remolachero afronta la última campaña de cuotas antes de la liberalización en octubre de 2017. Y lo hace consciente de que el futuro pasa por ser más competitivos.
Los rendimientos crecen cada año, aunque persisten también los costes que afectan al uso del agua y la energía. El riego supone en el caso de la remolacha hasta el 30% del gasto de la explotación, como apunta Miguel Ángel Catalán, del servicio agronómico de ACOR. El coste de cultivo ronda los 3.000 euros por hectarea, de los que 1.000 corresponden al riego. De ese gasto, el 70% se atribuye al coste energético, según los análisis realizados.
La situación varía según se riegue mediante un pivot con agua procedente de una perforación y que emplea energía eléctrica que proviene de la red, como el caso al que hemos aludido, o el riego sea superficial, circunstancia que abarata la factura.
Aún así, la competitividad se fía de cara al futuro a una reducción del coste energético en la que llevan años trabajando desde ACOR, tanto a nivel agronómico como industrial. De hecho, la fábrica de Olmedo aspira a molturar 180.000 toneladas de azúcar con el fin de cuotas.
En este recorrido hacia una mayor eficiencia, que se traslada no solo a la remolacha sino a todos los cultivos, ACOR apuesta por las energías renovables para lograr un ahorro significativo al agricultor. Actualmente, entre sus socios, hay veinte instalaciones con paneles fotovoltaicos. La apuesta de la cooperativa por estos sistemas que permiten un ahorro «importante» en consumo energético es «clara», como pone de manifiesto Miguel Ángel Catalán.Siempre teniendo en cuenta el desembolso inicial, entre los 70.000 y los 120.000 euros, según la explotación, y que la amortización se realiza en un periodo «relativamente corto».
De esas veinte instalaciones que ya están funcionando en Castilla y León, solo una, ubicada en Alcazarén (Valladolid) y de 170 hectáreas, ha apostado por un mix energético que conjuga la energía eólica y solar, junto a la enegia fosil y eléctrica. Hay otras dos en construcción en estos momentos en la zona de Medina del Campo.
Dos energías renovables «perfectamente complementarias», como destaca Francisco Cerrón, del Consorcio Heliolid, empresa instaladora que asesora al servicio agronómico de ACOR.
Cerrón define unos criterios básicos en relación a estos sistemas. Se trata en definitiva de aprovechar los recursos existentes, la radiación solar y el viento, y lograr una reducción «sensible» de la factura eléctrica que disminuya los costes de la explotación. Eso sí, requiere de un estudio individualizado de las necesidades eléctricas para aplicar en cada caso la mejor solución. O lo que es lo mismo, hay que configurar un «traje a medida» según la parcela.
Y es que la idoneidad de estos sistemas depende, por ejemplo, de la intensidad y de cómo se riega para medir su eficiencia.
En principio están destinados a potencias del orden de 100 KW, pero se ajustan también a otras menores, como indican desde ACOR. El periodo de amortización es de unos siete años.
En cuanto al ahorro, hablamos de una reducción de la factura que puede llegar al 50% e incluso el 75%, según la dimensión, con reducciones de entre 300 y 500 euros por hectárea en el caso de remolacha. Se trata, como explican desde ACOR, de una gran apuesta, especialmente para aquellos agricultores que riegan por perforación, ya que serán los primeros en comprobar la reducción del coste en su factura.
Teniendo en cuenta que no hay subvenciones, el Consejo Rector de ACOR trabaja para lograr que las administraciones central y autonómica «apoyen» estas instalaciones energéticamente sostenibles. Quieren que se «impliquen y establezcan una línea de ayudas» para los profesionales que se muestran ahora remisos, aunque «interesados» en estos sistemas.
Catalán insiste en que hay «receptividad» en el sector y, por eso, lamenta la interinidad política. Los ministros de agricultura de la UE analizarán la desaparición de las cuotas este lunes, según la UCCL, que teme que se repliquen problemas similares al sector lácteo. Este sindicato insiste en que «pagamos la electricidad más cara de Europa y el coste del regadío es mucho más alto que en otros países productores». Precisamente por eso, desde ACOR se subraya que las energías renovables son el futuro.
Eso sí, el agricultor debe saber que la independencia energética total es actualmente muy difícil. Lo habitual es que estos sistemas renovables requieran de un préstamo hipotecario que lleve a una amortización de entre 7 y 10 años. En ese tiempo, el agricultor reduce la factura y destina ese margen a pagar la inversión realizada, sin aumentar el coste final. El objetivo es que en este tiempo no pague más y, una vez concluida la amortización, compruebe el ahorro en la factura de hasta el 75%.
Esta eficiencia en el campo se traslada también a la industria. ACOR lleva tiempo invirtiendo en su centro de Olmedo para abaratar costes, como hizo con el nuevo difusor. Una estrategia obligada de cara a la liberalización.