SALAMANCA

Polis virtuales de la seguridad alimentaria

EasyQ firma un sistema para la gestión de la calidad, que está siempre disponible, simplifica el trabajo y elimina el papel.

Una empresa agroalimentaria utiliza la herramienta propuesta por este equipo salmantino.-ENRIQUE CARRASCAL

Publicado por
Estibaliz Lera

Creado:

Actualizado:

Tras escribir la etiqueta del saco de patatas, le llega el turno a la botella de leche. A la bandeja de carne. A la lata de atún en aceite de oliva. A la ensalada en bolsa, a los pimientos rellenos, a los pepinillos en vinagre y así hasta completar un largo etcétera de productos que todos los días se consumen. Las normas están para cumplirlas y lo que se recoge en esas informaciones tiene que estar contrastado. Para ello, una patrulla muy especial revisa el proceso. Todo está medido al milímetro y cualquier fallo puede provocar un problema grave.

La seguridad alimentaria se ocupa sobre todo de que los alimentos no supongan un riesgo para la salud y que sean saludables. Un grupo de profesionales garantiza la calidad; y con ello eleva la confianza de los consumidores hacia el producto contribuyendo a mejorar la imagen de la marca, incrementar las ventas y fidelizar a sus clientes. Por norma general, un bolígrafo y un cuaderno son los mejores compañeros en este viaje.

EasyQ ha decidido cambiar el rumbo del procedimiento para que sea más sencillo y fácil de manejar. Ha desarrollado un software para la calidad de la gestión y seguridad en todo tipo de empresas agroalimentarias. «Se comercializa como un servicio, lo que reduce los costes de implantación de forma significativa», expone Gonzalo García, director técnico de la consultoría salmantina.

En este sentido, destaca que facilita el día a día en un departamento de calidad porque consigue que la gestión de los documentos sea «sencilla y efectiva», que las tareas de control y los registros se gestionen de forma eficiente, evitando olvidos, desviaciones y permitiendo que todos los datos recogidos se puedan recuperar para estudiarlos.

A la hora de diseñar la solución siempre tuvieron una máxima en la cabeza: «Nuestro software tiene que estar completamente abierto, evitando limitaciones a la hora de poder utilizarlo sobre sistemas de calidad ya diseñados e implantados». Es decir, su idea es que la herramienta se adapte a la forma de trabajar del cliente y no al contrario. También le dieron mucha importancia al hecho de que el manejo del programa fuera intuitivo.

Para Felipe García, director de tecnologías de EasyQ, el proyecto pretende impulsar un cambio en la forma de trabajar. «Hemos dotado de herramientas del siglo XXI a un sector que en un porcentaje muy significativo está desarrollando su trabajo en el mejor de los casos con tablas improvisadas de Excel», sostiene antes de comentar que han sustituido una estantería llena de archivadores y papeles inertes por un sistema vivo, ágil y dinámico.

Por otro lado, señala que el proyecto está desarrollado en un entorno web, lo que supone que el sistema de calidad esté disponible en cualquier momento y en cualquier sitio, esto hace que, por ejemplo, el trabajo se simplifique mucho, además de mostrar una imagen moderna y comprometida con la calidad. «No es lo mismo enseñar a un futuro cliente un papel rellenado a mano en un archivador que mostrar el trabajo realizado a través de un software de gestión».

Gonzalo García precisa que han roto con los esquemas actuales con los que operan las industrias agroalimentarias. En la mayoría de los casos cuentan con softwares embebidos que requieren de «una importante inversión inicial», que «en ningún caso» cubre de una forma satisfactoria las necesidades del departamento de calidad. «Nosotros proponemos una herramienta que da la solución necesaria y encima gracias a nuestro esquema de desarrollo y venta a unos precios muy económicos. Además, nuestro sistema de trabajo permite una evolución conjunta de nuestros clientes, creando una especie de comunidad de calidad, de tal forma que las mejoras que van surgiendo procedentes del feedback continuo con los usuarios sean de uso común para todos ellos, sin suponer costes adicionales ni la necesidad de pagos de actualización de versión», manifiesta el director técnico de la empresa salmantina.

Está destinada al sector agroalimentario desde empresas familiares a grandes industrias. Afirma que hay que tener en cuenta que la administración en el ámbito de la calidad y seguridad alimentaria es cada vez más estricta y estos requerimientos son para todos. De igual forma, resalta que el mercado tiende hacia la internacionalización, y para trabajar en esta liga es importante contar con sistemas de calidad y seguridad que ofrezcan garantías en cualquier país. Esta herramienta también es fundamental para dar servicio a empresas de consultoría, puesto que permite actualizar y mantener al día los sistemas de calidad de una forma más ágil y reduciendo mucho los costes de tiempo de trabajo, incluso ofreciendo la posibilidad de realizar auditorias documentales a distancia.

Respecto a las ventajas Felipe García indica que, en primer lugar, es un sistema vivo y actualizado. Asimismo, dice que este tipo de herramientas debe tener en cuenta los planes de formación con los periodos de realización de actividades de formación, los controles analíticos, las auditorias, la gestión de desviaciones si surgen y el seguimiento de las tareas. «Y si se habla de un sistema de gestión de calidad basado en algún estándar como IFS o BRC todas esas tareas se multiplican por 10. Si pensamos en la gestión de todo este trabajo, que en ocasiones requiere de departamentos de calidad con varias personas, y que la única herramienta de la que se dispone es de unos cuantos documentos redactados en Word, la ventaja de EasyQ es evidente».

Estos emprendedores han comprobado que su invención supone «hasta un 45% menos del tiempo necesario» para una gestión efectiva del sistema, con el consiguiente ahorro en horas de trabajo. Además del lógico ahorro de espacio y papel y, por supuesto, la importante mejora de la imagen de la compañía y el gran factor diferencial que ahora mismo supone, apostilla.

La semilla del proyecto se plantó en 2014. En ese momento Gonzalo García dejó su trabajo en una empresa de consultoría, con el fin de poder desarrollar esta idea. Durante cinco meses y 10 horas diarias se concentró en diseñar un producto que respondiera a todas las necesidades del sector. La iniciativa estaba desarrollada pero faltaba la mano que transformara esos esquemas en un producto. Tras varias búsquedas infructuosas, llegó Felipe García, quien tradujo el papel en una realidad. A principios de 2017 empezaron a comercializar la aplicación que, según asegura, está funcionando muy bien.

Cargando contenidos...

Gonzalo García cuenta que el origen de la idea surge de su experiencia. Durante 11 años de desarrollo de su actividad profesional, nunca se encontró una herramienta diseñada para este fin. Por este motivo, decidió volcar sus conocimientos como consultor externo, auditor y director de departamento de calidad en un sistema que cubriera todas las carencias. Ahora, el futuro se escribe con la tinta del crecimiento y la superación. Quieren seguir realizando mejoras en la aplicación para que no se pueda entender la calidad y la seguridad alimentaria sin un software para su gestión.