Brotes verdes para creer

El Recoletas Atlético mejora su imagen como local con protagonismo para los jóvenes

Álvaro Martínez gana la posición y lanza ante Valverde.-P. REQUEJO

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

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... Y por fin Huerta del Rey ejerció de fortín inexpugnable recuperando o al menos acercándose a las señas de identidad grabadas a fuego a lo largo de la historia en el extinto BMValladolid o hasta esta campaña en el Atlético Valladolid. El Recoletas Atlético Valladolid dio cuenta del aguerrido Sinfín de Santander, un recién ascendido que con ‘sota, caballo y rey’ ha sabido ganarse los galones de la Asobal manteniéndose fuerte en casa. Porque el conjunto cántabro, un recién ascendido, no tiene un plantel que precisamente meta miedo aunque el espíritu aguerrido y sobre todo férreo de un clásico del balonmano pasado como es Rodrigo Reñones multiplica su rendimiento a la enésima potencia. Con ‘pequeños’ (Valverde, Pla, Torriko, Sola y Valles) es capaz de olvidar por momentos el débito de primeras líneas, donde el portugués Jorge Filipe Dasilva, ayer apagado y estrechamente vigilado, es su único referente de cierto postín.

La victoria de ayer del Recoletas, no exenta de ciertos apuros (solo ciertos) ante el Sinfin no hace sino poner lógica. Una lógica, y más en Huerta del Rey, por la que tenía que sacar mucho más provecho esta campaña el conjunto de David Pisonero. Pero si la victoria casi certifica virtualmente la salvación viendo la flojera de los equipos que marcan el descenso como son Teucro (a diez puntos y Alcobendas a 13), lo más importante de ayer fueron los brotes verdes para creer desplegados en el conjunto vallisoletano. La apuesta ciega de Pisonero por jugadores como el novel Álvaro Martínez, que aprobó con nota su examen en el pivote como recambio de Serdio, o la confianza depositada en los extremos Dani Pérez o Manu García, ayer un filón gracias a las circulaciones de balón, hacen ver el futuro con cierto optimismo.

El Recoletas, con su eterno y maldito pecado de la intermitencia o desconexión menos presente, dominó de principio a fin a unSinfín que solo pudo aguantar jugando entre líneas. La superioridad vallisoletana, plasmada desde la defensa donde Roberto Turrado, ejerció de ‘jefe, dio alas al equipo para llegar al descanso con cuatro goles de ventaja y abrir una brecha en la reanudación de siete goles (20-13) que servía para enseñar el camino de la victoria. Solo tres exclusiones consecutivas y el endurecimiento del partido hicieron que el triunfo viera peligrar aunque sí sirvió para dar vida a un Sinfín que se mueve como pez en el agua en situaciones de ‘corre calles’.

La aparición del portero Calle, saliendo desde el banquillo por César Pérez, con dos penaltis y un contraataque detenidos, unido al orden impuesto con dos centrales en cancha con la salida de Camino, evitaron que el Sinfín se subiera alas barbas de los vallisoletanos que con este laborioso triunfo asciende a la novena plaza.

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