La horma del zapato
Chocolates Trapa Palencia vuelve a salir airoso en el derbi ante un Carramimbre timorato y acobardado que nunca dio muestras de poder llevarse el derbi
Bradley Hayes choca ante el muro provocado por Kone Mousa ante la mirada de Vasturia.-PABLO REQUEJO
... Y el Carramimbre Ciudad de Valladolid volvió a caer en el derbi ante el Chocolates Trapa Palencia. Cuarto partido en Liga y cuarta derrota. Todas con el mismo denominador común de competir hasta el último suspiro pero con un mismo final, cruel aunque en esta ocasión justo. Porque aunque el equipo de Paco García lo intentó, siempre o casi siempre lo hizo desde atrás, remando ante un rival poderoso, bien armado y cuyo deseo, mucho mayor que el vallisoletano, se refleja en los movimientos realizados para poder acceder al codiciado ascenso a la ACB. El cambio de entrenador (Marco por Alejandro Martínez) y sobre todo la incorporación de dos nuevos cromos de calidad al álbum como Aranitovic (13 puntos) y el gigante Veljkovic (jugador intimidador que dará réditos una vez que se acople) sirvió para decantar la balanza, la nivelada balanza, a favor del conjunto palentino.
Ese simple deseo que ha rehusado el Carramimbre Ciudad de Valladolid al no poder reforzar (por exigencias de ese criticado guión provocado por el inesperado desajuste presupuestario) dio la importante victoria y todo lo que ello lleva consigo de cara al acceso al playoff. Porque el derbi, apasionante y que contó con todos los ingredientes del mejor espectáculo de basket deseado (gradas pobladas, marcador ajustado, tensión, electricidad en el ambiente...) se decidió por pequeños detalles. Por la horma de ese zapato con el que Palencia calza a su antojo en Liga.
Al Carramimbre le faltó meter una marcha más tras el descanso. Sobre todo después de sobrevivir al estratosférico porcentaje de acierto exterior de los palentinos, con Hermanson (6 de 8 triples), Aranitovic (2 de 4) y el ex Blancos de Rueda Valladolid Cvetinovic (1 de 1) de precisos francotiradores. El conjunto de Paco García logró sobrevivir al poderosa artillería de su rival manteniéndose vivo al descanso (41-45).
Todo hacía suponer que el regreso de los vestuarios iba a dar una oportunidad a los vallisoletanos si su rival, como así fue, no era capaz de mantener esos porcentajes de acierto. Pero el Carramimbre, que logró ponerse por tres ocasiones uno arriba, dos en el tercer acto (48-47 y 50-49) y uno en el cuarto (66-65) le faltó chispa. En buena parte porque Carles Marco, todo un entrenador de los buenos en potencia, supo leer el partido ahondando en las heridas del Carramimbre. Primero, plantándose en zona cada vez que no estaba Gantt en cancha, y después, buscando situaciones de unos contra uno sobre los bases. Y por ahí, en pleno atasco defensivo y haciendo aguas otra vez un Alvarado empeñado en rizar el rizo, comenzó el zapato a hacerse ancho por la horma del Chocolates Trapa.
Aunque el Chocolates Trapa no fue capaz de abrir una brecha definitiva, la incapacidad de Novas, el estado de ansiedad de Sergio de la Fuente, la apuesta de Paco por jugar con pequeños olvidando a sus ‘torres’ Hayes y Aboubacar cuya aportación sirvió para mantener al equipo en partido, y la aparición de los ‘palentinos’ Aranitovic y Vesturia tras el descanso, provocaron que Palencia volviera a sacar petróleo en el tramo final hasta el 76-80.