Sorbo digestivo
El Recoletas Atlético Valladolid logra una laboriosa victoria (22-27) en la cancha del Palma del Río cimentada en la sobriedad defensiva y el buen arranque de la segunda mitad
Abel Serdio se dispone a lanzar tras ganar la espalda de un jugador del Palma del Río.-PHOTO DEPORTE
Cierto es que la Copa no encajaba en el puzzle del Recoletas Atñético Valladolid tras la derrota encajada en Santander y con un desplazamiento tan largo e incómodo a tierras cordobesas en el día. Pero el recletas Atñético Valladolid, lejos de «tirar la Copa» como dijo Pisonero en la previa, no dudó en ponerse el mono de trabajo para imponerse en una cancha en la que tan solo fue capaz de sacar un empate cuando el equipo militada en División de Honor Plata. Era un partido sin vuelta atrás. Todo o nada. Una eliminatoria incómoda ante un Palma del Río que había dejado en el camino al BMAntequera tras un agónico final en la anterior eliminatoria.
Pisonero, curiosamente vestido de corto en el banquillo, movió sus piezas sobre el tablero de ruidoso El Pandero sabedor de su más que evidente superioridad, que le otorgó la posibilidad de rotar a su plantilla y otorgar minutos a jugadores como Héctor González o los jóvenes Manu García y Miguel Martínez.
El Recoletas tardó en meterse en el partido. Atascado en ataque en el tramo inicial del partido le valió el buen trabajo defensivo, sobre todo en su eje central. Con un marcador muy corto (6-6; minuto 20), no fue hasta los compases finales del primer cuarto cuando logró, coincidiendo además con una inferioridad por exclusión de Roberto Turrado, para despegarse de hasta entonces de su pegajoso rival, sujetado por su corpulento pivote Julio Morgado. El trabajadio 9-11 al descanso ejercía de refuerzo y enseñaba el camino de la victoria a los vallisoletanos sacando provecho a su mayor envergadura ante con la defensa 6-0 ante el conjunto cordobés que comenzó a defondarse.
Y es que el inicio de la segunda mitad, con un por fin Héctor González enchufado, ejerció de definitiovo despegue en el marcador. El Recoletas levantó un muro en el centro y cogió una renta de siete goles (12-19 y 13-20) que ejercieron como una losa demasiado pesada como para ser levantada por su inocente rival.
El Recoletas no solo ponía un pie en la siguiente ronda de la Copa del Rey sino que Pisonero logró el objetivo de dar más minutos de calidad a Miguel Martínez, la joya de la corona, trabajar y ganar confianza con una defensa 6-0 que ha estado siempre a rebufo de la 5-1 en lo que va de campaña y ejercer de despertador para jugadores como Héctor González.
El último arreón del Palma del Río a la desesperada aprovechando quizás el exceso de relajación de los vallisoleanos al verse vencedores antes de tiempo, alertó a David Pisonero, que con un tiempo muerto devolvió la tranquilidad y la cordura a un marcador recortado peligrosamente por los cordobeses hasta los tres goles (19-22) e incluso hasta los dos (21-23) a cuatro minutos para el final.
Un gol entre líneas de Adrián Fernández y la entrada de un segundo central, Camino, supuso el adiós definitivo a la resistencia del bravo Palma del Río que terminaba hincando la rodilla hasta el definitivo 22-27. Que pase el siguiente.