De sobrar a mandar
Míchel es elegido ‘jugador del mes’ por la afición y por segunda vez consecutiva / Fuera de las convocatorias con Luis César, es pieza fundamental con Sergio para la creación de juego
Míchel da un pase en Los Pajaritos ante la oposición del numantinista Íñigo Pérez.-VALENTÍN GUISANDE
Míchel ejemplifica sobre el campo el trasiego vivido en el banquillo pucelano. El jugador que con Luis César se convirtió en carne de grada, ha mutado con Sergio en arquitecto del juego pucelano. Los datos le avalan. El Real Valladolid ha mejorado su fútbol y subido tres puestos con el nuevo técnico.
La vida ha dado tantas vueltas para Míchel que ha pasado de no salir en enero porque él no quiso, a ser elegido por la afición ‘jugador del mes’ en marzo y abril. Ayer recogió el galardón del mes pasado.
«Estoy muy contento e ilusionado por el segundo premio consecutivo, pero es mérito de todos. No hay un galardón global, sino individual, y me ha tocado a mí. Podía haber recaído en cualquiera, porque todos se lo merecen. Estamos haciendo muy buenos partidos y un gran mes», dijo ayer el centrocampista tras recoger el galardón.
¿Qué cree que le han premiado? «La intensidad, la confianza, el esfuerzo... todo se ve ahí dentro. Pero insisto en que pudo ser cualquiera. Con este nivel de confianza podemos hacer mucho daño».
Lo que cambia la vida en un par de meses. «¡Quién lo iba a decir! Ha cambiado totalmente. Todo es diferente. Incluso fuera del fútbol. Tanto mi familia como mi gente sufría, igual que yo. Ahora estamos muy contentos y, lo más importante, están saliendo los resultados, para beneficio del Real Valladolid».
La posición teórica idea de Míchel es la mediapunta, pero lleva tres partidos actuando como mediocentro. 270 minutos en los que el juego colectivo ha mejorado bajo su batuta. «Me encuentro ahí muy a gusto. Luismi, Borja y Anuar me ayudan mucho. Nos compenetramos muy bien porque ellos son un poco más defensivos que yo. Me hacen un poco del trabajo sucio y me dan más libertad. Lo compaginamos bien y lo más importante es que está dando fruto».
Uno de esos frutos es la asistencia de gol en que se convirtió el saque de falta rematado por Borja, en Soria. «Siempre se intentan estas jugadas. A veces salen y a veces, no. Son difíciles pero esta vez nos dio la victoria».
El valenciano cree que era necesario jugar con un pivote defensivo y otro ofensivo en medio campo, y no con dos defensivos, como en la etapa de Luis César. «Siempre he creído en eso, porque soy más de jugar al fútbol. Ahora estamos haciendo grandes partidos, cada línea con un trabajo muy bueno».
La plantilla parece más contenta con el nuevo entrenador. Míchel, quizá el jugador más damnificado por el antiguo, es uno de los abanderados del relevo. «Sí. Un cambio de entrenador siempre es bueno para cualquier equipo. Ahora se ven otros entrenamientos, otra intensidad. Sergio nos ha dado ese cambio y nos ha venido muy bien. Hay que seguir así hasta el final».
¿Cómo se lleva la presión de que cada partido sea una final? Míchel la asume por entero. «No podemos fallar. Vamos a contrarreloj. Tenemos que engancharnos, porque quien pierda lo tendrá difícil. Debemos estar más concentrados que nunca y no regalar nada».
Deivid mostró en la víspera las cuentas para la promoción. Su compañero guarda la calculadora. «No las hago. Sé que los cuatro partidos son complicados. Que el Albacete esté medio salvado y el Lorca descendido no quiere decir nada. Serán igual de difíciles que el resto. Si no estamos concentrados al cien por cien, no vamos a ganar. El Albacete es el equipo más correoso de Segunda, el que más difíciles pone las cosas».
Míchel admite que tres victorias pueden bastar para entrar en promoción. «Obviamente sí daría. Lo más importante es no perdonar ni un punto en casa con nuestra gente y seguir igual fuera. Ganar a domicilio da confianza».
El hecho de estar apercibido de sanción no le lleva a elegir partido para asuntarse, sino apurar sin ser amonestado. A la promoción se llega limpio de tarjetas, si no se ve la quinta en la última jornada. «No quiero perderme ningún partido».