Huracán Promesas
El filial completa su mejor partido de la temporada (3-0) y abandona los puestos de descenso e incluso el de playout, para ser 15º / Figuraba entre los cuatro últimos desde la jornada 2
Mayoral salta tras marcar el 1-0 mientras Raúl, Apa, Moi y Javi Pérez se acercan a felicitarlo.-M.Á. SANTOS
En la matinal de los Campos Anexos soplaba un viento terrible, colosal. Los más versados en cuestiones científicas atribuían su origen a la borrasca Félix. Pero los que han mamado el fútbol de base desde sus entrañas sabían que ese huracán lo había desencadenado el Real Valladolid B.
El equipo que antes se caía con un soplido ahora se lleva por delante con su movimiento rotatorio a todo el que se cruce con él. No es casualidad que los tigres de la categoría parezcan gatitos a su lado. Mérito incontestable de Miguel Rivera, su entrenador, ayudado por fichajes de tantos vatios como Domínguez, o Moi, además de la muy prometedora irrupción de Salisú, junto a la recuperación de jugadores que ya estaban pero que rendían muy por debajo de su capacidad.
El filial pucelano dio un repaso al Talavera. Esta victoria le impele no sólo fuera de los puestos de descenso, sino también del de playout. El conjunto que entonces entrenaba Salvachúa entró en zona de descenso en la segunda jornada y durante 27 ha permanecido allí, 15 de ellas como colista. Ha salido en la 29ª directo a la decimoquinta posición, gracias al empate del Pontevedra y las derrotas de la Segoviana y el Toledo. Éste perdió con el desahuciado Cerceda por 2-3, cuando ganaba 2-0. El Valladolid B visitará a los castellano-manchegos el próximo domingo.
Los de Rivera ejecutaron ante el Talavera su mejor partido del año, como reconoció el propio técnico albivioleta. Rocoso en defensa, apenas concedió ocasiones a un rival que pierde muy poco desde que salió de la cola de la tabla. El partido de Salisú fue excelente. Hay que tener cuidado con jugadores tan jóvenes para no romper su progresión, pero el ghanés apunta muy alto a sus 18 años. Carrascal fue digno compañero suyo, cubriendo la ausencia del sancionado Mario. Apa y Moi estuvieron muy efectivos en los laterales.
Pero fue en la zona de creación donde se cocinó el mordiente ofensivo de este equipo. Domínguez cuajó un partido estupendo, bien secundado por Raúl. Llegaban a todos los balones porque todos los luchaban. Samanes y Mayoral atacaban y ayudaban en defensa, mientras que Suárez y Javi Pérez hilaban las acciones ofensivas siempre con verticalidad.
La primera parte fue de escasas ocasiones. Mediada la misma Mayoral marcó tras rechazar Arenas un tiro de Suárez. Ambos volvieron loca con sus incursiones a la zaga del Talavera, que pudo empatar a un minuto del descanso. Guille, que suplía a Dennis, despejó un duro balón enviado por Jorge.
La segunda mitad la planteó Rivera esperando, pero no muy atrás, para aprovechar la velocidad de Suárez y Mayoral. El rival tenía un ojo en ataque y otro en defensa, y no acababa de asentarse. Tras varios remates claros fuera, un balón al poste de Mayoral y dos ocasiones diáfanas, abortadas por inexistentes fuera de juego, llegaron los dos últimos goles.
Domínguez marcó de tiro raso, tras una ley de la ventaja bien aplicada. Y Suárez cerro el marcador solo ante el portero tras el pase de Corral, que salió como extremo. El viento amainó cuando acabó el partido. Estaba claro su origen.
Rivera pidió «tranquilidad» tras el partido. «Aún no hemos hecho nada», apostilló.