Cambio de libro

Luis César desterrará su habitual 4-2-3-1 si Guitián está en condiciones de jugar, para abonarse a un 4-3-3 con el cántabro, Anuar y Cotán en el centro / Novedades también arriba

Luis César da una instrucción durante el partido de Copa disputado el martes en Leganés.-LOF

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Arturo Alvarado
Valladolid

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Si admite una recomendación, las siguientes cuatro frases léalas con el fondo mental musical del Aleluya, de El Mesías, con el que Händel mejoró a la humanidad hace casi tres siglos. Luis César, entrenador del Real Valladolid, está decidido a cambiar de formación. Por fin. Piensa aparcar el dibujo últimamente estéril en ambas áreas del 4-2-3-1 para abonarse al 4-3-3. Poblará por fin el medio campo para evitar esa enorme pradera, sin zanjas, trincheras ni alambradas, que permite al rival cargar sobre el trío central al estilo de Braveheart y sus huestes caledonias.

Ahora olvide la potencia de la obra del músico prusiano para abrazar el melancólico Hallelujah de Leonard Cohen. Llega la sordina. El cambio se realiza en parte por los malos resultados, pero también por la ausencia de los mediocentros titulares, Luismi y Borja.

Si el experimento no cuaja, probablemente se vuelva a lo de siempre, eternizando el nudo en la garganta. Pero si resulta, habría que abrir una petición en change.org para que el míster no se apee del cambio. Como Iglesias Villanueva, hay cosas que sólo ven él y sus ayudantes.

Luis César puso las cartas sobre la mesa en la rueda de prensa previa al derbi frente al Numancia, despejando las dudas sobre los sustitutos de los dos mediocentros sancionados. «Anuar va a jugar. Cotán va a jugar. Igual hago alguna cosa diferente, no sé. Un cambio en el mediocampo y en la parte de arriba. Estoy pendiente de algo, maquinando y pensando».

Esa mutación es la que conduciría al 4-3-3 (o 4-3-2-1, si Mata está notablemente más adelantado que los extremos), ya que contempla a Guitián como mediocentro. «Pueden ir los tiros por ahí. Pueden jugar los tres, o pueden jugar dos. Será una alineación diferente». El cántabro sufre molestias en la rodilla. Si las supera, jugará y se confirmará el cambio de formación.

El gallego explica el porqué de esta mutación. Lo hace con un tono didáctico que le suele acompañar y que se agradece para conocer mejor la causa de sus decisiones. «Tenemos que evolucionar, ganar partidos y entrar en una racha positiva. Primero está la A, luego la B y después la C, pero quiero hacer las cosas bien en estos cuatro partidos que hay antes de Navidad: intentar una evolución defensiva, mantener la ofensiva y mejorar en las dos áreas. La A es el Numancia y no tiene sentido hablar de la B, la C o la D».

Aun así diserta sobre este grupo de cuatro encuentros. Al míster le gusta agruparlos en ese número.

Tenemos tres partidos en casa y uno fuera. Queremos cosechar muchos puntos. Haciendo las cosas bien y, si caen los puntos, estaríamos muy, muy arriba en la clasificación. Quiero ser segundo».

Esa evolución en forma de cambios en el once se debe también a la forma de juego del rival, además de a la necesidad de cambiar la racha de resultados. Incluyendo la Copa, el Real Valladolid lleva una victoria en los nueve últimos partidos. «Es por las dos cosas. Quiero ganar partidos y tengo que buscar soluciones, no anclarme en una cosa. Necesito que evolucionemos. Nos cuesta marcar goles. No estoy preocupado, pero nos cuesta ganar los partidos igualados».

¿Cómo trabaja el míster para no encajar tantos goles en los primeros minutos? «Hablando lo justo de eso. No quiero generar ningún tipo de obsesión porque pones nerviosos a los jugadores. El peor enemigo de una persona es el cerebro, porque conoce tus debilidades».

Luis César no siente la soga al cuello por su mala racha de resultados. «Pienso sólo en ganar. Un entrenador no puede pensar en esas cosas, porque distrae su atención».

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Y tampoco se pronuncia por los refuerzos para el mercado de invierno. Este diario adelantó ayer que el club quiere un mediapunta y un delantero centro. «En noviembre se puede pensar una cosa y cambiarla en enero. Hay que esperar al 10 o al 15 de ese mes para ver cómo va el equipo. Podemos ser segundos, cuartos, novenos o el catorce. Pretendo estar entre los primeros. Y esperar, porque igual algún jugador se quiere ir».