TRES SEGUNDOS
Pasen y vean
La regeneración o recuperación del baloncesto en Valladolid sigue quemando etapas y dando pasos, pasos de gigante. El Ciudad de Valladolid, con apenas dos años de vida, está consiguiendo que el hechizo por este deporte vuelva a ser una realidad olvidando y enterrando al funesto CBValladolid, el club que caprichosa e incomprensiblemente aún sigue sumido en el limbo sin poder ser liquidado pero que a lo largo de sus más de 35 años de historia lo dio todo y regaló a Valladolid la privilegiada etiqueta de ‘ciudad entendida’ en materia de baloncesto.
Aprendiendo de los errores el club presidido por Mike Hansen, en su afán por crecer y prosperar, ha sabido profesionalizar parte (solo parte) de las áreas del club de cara a su nueva aventura en la LEB-Oro, la categoría de plata del baloncesto español o la antesala de una Liga ACBque, por fin, ya no es una utopía para nadie.
La llegada al club de Pepe Catalina como director deportivo y el ‘fichaje estrella’ del doctor Javier Alonso dotan a la parcela deportiva (por ende asociada a la médica) de unas garantías de éxito a prueba de bomba. Una plantilla, por lo visionado en Cigales, Rioseco y Zaratán, a priori ilusionante. Porque la sabia pócima de la juventud impregnada en el equipo de un Paco García capaz de sacar el mejor jugo a sus jugadores, invita a un optimismo cuanto menos moderado.
En el recuerdo, casi en el olvido, queda la accidentada puesta en escena de ‘las ardillas’ hace dos años marcado por las ganas de agradar pero también marcado y condenado de antemano por la inexperiencia del entrenador, de la plantilla y de los gestores. Militar en la LEB-Oro se asemeja más a la codiciada y soñada ACBque a la LEB-Plata donde militó el conjunto vallisoletano la pasada campaña.
El club ha demostrado que rectificar es de sabios y a falta de un mecenas de verdad (y se agradece la apuesta de Carramimbre), alguien que dé un empujón como el que dio en su día Sánchez-Valencia al BalonmanoAtlético en unas condiciones similares a las que sufrió y padeció el baloncesto, se merece una oportunidad. Porque este baloncesto, este club, en poco o en nada se parece al que acabó mendigando y arrastrándose antes de su desaparición. Hablo del CBValladolid. Y esa oportunidad es volver a apostar de lleno por el basket, bien como empresa o bien a título personal como abonado. Aunque la campaña de abonados de ‘las ardillas’ no es precisamente un modelo para engancharse (por cuando y cómo se hizo), este Carramimbre Ciudad de Valladolid pinta bien, muy bien. El espectáculo está asegurado y más con el efervescente, autoexigente, conformista pero a todas luces con ADNganador, Paco García. Ya sin garbanzos negros, el guiso promete ser apetitoso. Pasen y vean.