FUTBOL REAL VALLADOLID

Herrera pide un extremo

Quiere un atacante para la banda zurda que permita jugar por el centro a Jose / «Drazic no es el jugador que yo esperaba» / «La mitad de los 18 goles recibidos ha sido a balón parado»

Las máquinas comenzaron la labor de sustitución del obsoleto césped de los Campos Anexos, para dar paso a otro de última generación. La hierba artificial del terreno donde juega el Valladolid B está hecha está hecha rollos. El 8 de enero se estrenará.-J. M. LOSTAU

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Arturo Alvarado
Valladolid

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Lo que debía ser una rueda de prensa de trámite, se transformó por parte de Paco Herrera en una competición de frases para titulares. Como si pone suavecito la radio para oír gregoriano y lo que golpea atronando desde el altavoz es Metallica.

La decidida, salvo milagro, eliminatoria de Copa frente a la Real Sociedad quedó en segundo plano. Mandan el presente y el futuro próximo de un Real Valladolid que se gripa siempre que la aguja de las revoluciones llega a la zona de promoción.

El míster blanquivioleta quiere un extremo izquierdo. Y no quiere a Drazic. Está dispuesto a poner ruedas a alguno de los que menos cuenta, sea el serbio u otro, para hacer caja y fichar en enero ese atacante de banda. No está mal para empezar.

También reconoce, después de casi medio año de entrenamientos, que hay que dedicar más tiempo a trabajar las jugadas defensivas a balón parado. Parece de lógica, cuando él mismo aporta el dato de que la mitad de los goles ha llegado por esa vía. Sin embargo se ha ido a piñón fijo en los entrenamientos. Como los menús de los restaurantes.

El técnico extremeño, siempre de cara, revela que como regalo de Navidad pide mejorar una posición. «Sería lo ideal, aunque sé que es difícil si no sale nadie. Al equipo le vendría muy bien una banda rápida para sacar a Jose de ahí (extremo izquierdo). Creo que donde verdaderamente rinde es dentro y arriba, porque en la banda se pierde un poco y necesita espacios para correr. En el resto estamos bien».

Tras la primera detonación y con el tembleque aún en el cuerpo, llega la segunda. No ve en el extremo izquierdo a dos poco habituales, como Iban Salvador y Drazic. Lo del primero es normal, porque no es jugador de banda aunque ha actuado ahí en más de una ocasión. Pero el serbio, sí. Por eso lo suyo chirría.

«Iban no deja de ser un delantero. Drazic puede jugar ahí, pero desde el momento en que no lo estoy utilizando... Me faltan cosas con él. Ves posibilidades pero de momento no es el jugador que yo esperaba».

Puerta abierta. Y más con la tercera explosión. Si se plantease alguna salida, daría su visto bueno. «Si es de los que menos están jugando, sí. Nos pueden abrir las puertas para traer a alguien. Es la única opción. Si es de los habituales, sólo con un traspaso que nos permitiese hacer otras cosas. Pero lo de Villar, por ejemplo, ya está parado y olvidado. Es mi sensación».

Cambio de tercio. El 1-0 en Getafe llegó a balón parado. Una suerte del fútbol que para los pucelanos es un tormento. «Fue muy claro y reconocido por quien está en la marca [Mata], que se despista un poco». Pero todos (o casi) los goles son fallos de marca. Por eso se inventó el portero. Becerra dio un pasito adelante y dos atrás. «Su posibilidad era salir antes, pero no debía estar convencido. Seguramente hubiésemos tenido opción. Después, ya estaba muerto».

Este tipo de jugadas mueve a Herrera a una reflexión. «He hablado con los jugadores y les he dicho que a la vuelta vamos a redoblar el trabajo. En vez de 10 minutos, le dedicaremos 30. A veces con la insistencia se consigue, pero cuando uno tiene una condición... Valoro la posibilidad de hacer marcajes en zona. Lo hice con otros equipos, y funciona».

¿Cuál y de quién es esa condición? Herrera muestras sus cartas. «Me refiero a la defensa. No somos buenos ajustando el salto al contrario ni tampoco de cabeza. Tenemos muy pocos futbolistas que dominen el juego aéreo: Moyano, los centrales yLeão, quizás».

Finaliza su repaso a este apartado con una estadística demoledora. «El cálculo que he sacado es que, de los 18 goles recibidos, el 50% es a balón parado».

El míster muestra la otra cara de lo visto en Getafe. «La primera parte fue espléndida en todos los sentidos. Fuimos muy competitivos. En la segunda cometimos errores de bulto, como el tercer gol, cuando veía opciones de empate. El equipo tuvo amor propio, lo que ya me sirve, aunque no hubo lucidez».

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Y finaliza con un anhelo. «Creo que hemos aprendido todos mucho de esta primera vuelta que todavía no ha acabado. Debemos cerrarla con 30 puntos, que nos darían opciones a todo».