BALONMANO - LEB PLATA
Desconexión
El Comercial Ulsa, sin el mono de trabajo, no sabe administrar una renta que alcanzó los ocho puntos en el tercer acto / Connor Beranek y los 21 rebotes cedidos, detonantes de la derrota
Wade-Chatman es cerrado en línea de fondo por Hall ante la mirada expectante de Sergio de la Fuente.-LQF.
Treinta minutos soñando (aunque de manera ficticia) deberían valer más que diez de pesadilla. Sin embargo el Comercial Ulsa Ciudad de Valladolid optó por hacerse el hara-kiri a diez minutos de la orilla. Su desconexión durante el último cuarto echó por tierra un trabajo con demasiadas carencias realizado en los tres actos iniciales que aín así le llevaron a mandar en la cancha del Carrefour El Bulevar de Ávila.
La pregunta es obligada. ¿Cómo es posible que se borrara después de llevar controlado el partido con ventajas que llegaron a los ocho puntos? La mirada se dirige a dos sitios. Uno a un lugar concreto, la ‘pintura’, donde el conjunto vallisoletano quedó marcado desde el inicio al ceder en su zona nada menos que 21 rebotes. Ahí es nada. Sí, el conjunto abulense capturó 43 rechaces, 21 de ellos en ataque. Por contra, los vallisoletanos, sobre el tapete con superioridad física pese a la baja de última hora de Bubacar Sidibe, apenas logró 23 capturas, de las cuales 16 fueron en defensa. Decisivo. Hubo jugadas donde hasta seis oportunidades tuvo el conjunto abulense para meter canasta.
Pero el detonante de la hecatombe vallisoletana pasó de un lugar concreto, la mencionada zona a una persona, a un jugador. Connor Beranek, imparable, ejerció de pesadilla. Sus 29 puntos y 12 rebotes (8 de ellos en ataque) le otorgaron una valoración de 37 que ejerció de sepultura para un Comercial Ulsa incapaz de dar respuesta cuando su rival, iniciado el último acto, se puso por delante en el electrónico del Multiusos Carlos Sastre. El joven americano que ya asombrara tanto en la previa como en la Copa de Castilla y León, ejerció de faro para un equipo que apenas actuó con ocho hombres pero que siempre tuvo claro quien tenía que jugárselas, Connor.
Por su parte, el Comercial Ulsa, con un Sergio de la Fuente con los roles cambiados al brillar por fuera en vez de por dentro, donde hacía falta, y con jugadores, o caricaturizados como Davichu, Astilleros, Mukendi o Izquierdo, o que aportaron con cuentagotas como PabloEsteban, Miguel, ‘Jota’, Graham-Bell o un Wade-Chatman que aunque suma, resta en defensa, se desinfló en un último cuarto para el olvido tras encajar un sangrante 27-9. Al final, de optar por el triunfo pasó a caer cruelmente aplastado por una diferencia de 16 puntos que deja las vergüenzas de los vallisoletanos al aire. Una derrota que no se puede atribuir a la ausencia de Sidibe, aunque con el jugador de Malí a buen seguro otro gallo hubiera cantado.
Paco García: «Es lo que somos, de momento no hay más»
Cara de pocos amigos. Voz ronca y apagada. Viaje de vuelta en silenco sepulcral. A Paco García no le extrañó la derrota. «El ir ocho arriba era ficticio porque al descanso ya habíamos cedido 14 rebvotes en defensa. Con 21 rebotes perdidos en nuestro aro no se gana a nadie. El último cuarto se ha reducido a ver quién se la tira antes. Y ellos, rebote ofensivo y triple, rebote ofensivo y triple. Es lo que somos. De momento no hay más. Es un mensaje para navegantes. Ya dije que habíamos entrenado muy mal durante la semana. No es casualidad que llegue esta derrota. Apenas se han salvado Pablo y Jota», analizó.