Mike Hansen, con gesto preocupado, durante uno de los encuentros disputados en Pisuerga.-JOSÉ CARLOS CASTILLO

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J. I. Fernández

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Este Ciudad de Valladolid ha acabado hasta con la paciencia del hombre tranquilo del baloncesto, Mike Hansen. Una nueva demostración de desidia ha provocado que el presidente estalle contra una plantilla que en Alicante (93-69) «no fue competitiva y que dio el partido por perdido en el primer cuarto».

Lo que más le duele al ‘padre del proyecto’ es que el equipo baje los brazos con esa facilidad y no demuestre la rabia y la garra que exhibió en la primera vuelta. «Ya no se lucha, ya no se tira nadie a por un balón, nadie muerde, se bajan los brazos a las primeras de cambio. Puedes perder un partido porque el rival tiene mucha calidad, pero nunca el basket average porque no estés luchando hasta el último minuto» y reconoce que esta segunda vuelta se ha convertido en un «calvario», pues antes «nadie nos ganaba a esfuerzo y ganas, ahora lo hacen todos». También apunta que ha visto las imágenes del último encuentro y, al igual que pasó en Pisuerga contra el Simply Olivar, ve «un banquillo que no hace piña», algo de lo que acusa tanto a los jugadores como al entrenador.

El conjunto de Iñaki Martín está obligado a sumar al menos una victoria en los dos últimos encuentros que le restan. Este sábado, en Tarragona, el siguiente en Getafe. El primero es un rival que se juega el factor cancha en el play off, el otro, ya está descendido. De ahí que dejar los deberes para el último día es algo que el presidente cree que sería «un grave error». «Lo primero es ir a muerte en Tarragona y luego ya se verá», asegura.

El exjugador recuerda que la mala suerte se ha cebado con ellos en forma de lesiones, de incidencias y de un calendario «nunca visto» pero afirma que, incluso asumiando su parte de responsabilidad, solo se puede escudar en esas excusas cuando «lo das todo en la cancha, y ellos desde hace unas jornadas no lo hacen» .

Hansen reconoce que un descenso a Liga EBA le dolería mucho por «el trabajo de mucha gente» y porque «la afición es normal que se descuelgue». Aunque luego se recuperara en los despachos, se haría «perdiendo un tiempo valioso» para planificar una nueva plantilla.

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Recuerda que para crear en muy poco tiempo este proyecto, «muchas personas pusieron dinero y horas», afirma que está «tocado», pero mantiene la «fe hasta el último momento» en una plantilla que ha demostrado que «sabe pelear y dejarse todo en la cancha». El tiempo se acaba y las ‘ardillas’ tienen solo dos oportunidades para recuperar la confianza de un Hansen abatido.