Fútbol: Albacete - Real Valladolid (Análisis y opinión)

Silva ejerce de mariscal

El uruguayo, que recuperó ayer la titularidad en el eje defensivo, se erigió en determinante gracias a su anticipación en el corte

Jugada en la que el árbitro anula un gol a Rodri por presunta obstrucción de Silva al portero del Albacete.-Photo-deporte

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

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La derrota en casa ante el Alavés hizo pensar para más de uno, sobre todo para el sector más crítico, que Miguel Ángel Portugal iba a optar por un sistema de juego más directo, más ofensivo, más agresivo. Pero el 4-3-3 que ya asomó en la semana previa del partido ante el Leganés. Pero el técnico burgalés se achantó y optó por el 4-2-3-1 que empleaba Garitano. Ayer cuando la dinámica, la peligrosa dinámica que lleva el equipo invitaba a un cambio, Portugal volvió a ejercer de conservador mostrando de cara al vestuario su confianza total hacia el equipo y hacia el sistema.

Cuatro cambios en la alineación respecto a la última derrota en Zorrilla Samuel y Silva por Juanpe y Ángel en el eje de la defensa, Timor por Leao y Rodri por Diego Rubio, bastaron para ver, al menos, un Real Valladolid más productivo. Los cinco primeros minutos de partido bastaron para confirmar su apuesta. El equipo parecía responder con un caudal ofensivo que el Albacete no supo ni pudo contener. El trabajo de Óscar, quizás en uno de sus mejores partidos en lo que va de campaña (al menos en cuanto a presencia) dictó sentencia como medio punta repartiendo juego y habilitando medidos pases a Villar y Rodri buscando la espalda de la defensa del Albacete.

Aunque el Valladolid, siempre rácano de cara al gol, no lograba perforar la portería de Juan Carlos, su merecimiento para marcar era incuestionable. Un mérito que llegó en una jugada afortunada tras robo de balón de Hermoso en el centro del campo en el tiempo añadido de la primera mitad cuando todo hacía pensar que se iba a llegar al descanso con empate a cero. Pero el gol de Juan Villar ejerció de milagroso bálsamo, entre otras cosas porque el Valladolid fue perdiendo poco a poco su apetito ante un rival vulgar (posiblemente el más flojo al que se ha medido esta campaña) pero que nunca perdió la cara al encuentro.

Afortunadamente ayer, por fin, hubo un mariscal en el eje defensivo. Por fin un central brilló. Ese fue el uruguayo Marcelo Silva, contundente y siempre acertado en el corte, tapando las lagunas de su compañero el dubitativo Samuel, demasiado lento y Hermoso, mucho mejor de cara a portería que de espaldas a portería. El central uruguayo firmó, sin lugar a dudas su mejor actuación con la camiseta ayer violeta para ayudar a sumar la segunda victoria lejos de Zorrilla después de 4 empates y 3 derrotas.

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