Publicado por
Javier Álamo
Valladolid

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El nivel que vemos en Segunda no se asemeja en nada al espectáculo de la pasada temporada. La lucha que mantuvieron los candidatos al ascenso resultó titánica. El Betis espabiló a tiempo, Girona y Sporting pelearon hasta el último minuto por la segunda plaza, Las Palmas resucitó a tiempo y la gran decepción la protagonizó el Real Valladolid. Tenía una de las mejores plantillas de la categoría pero Rubi no supo explotar su calidad.

No se ven con frecuencia en Segunda jugadores de la calidad de Javi Varas y Hernán Pérez, dos de las grandes revelaciones. Les gustó el proyecto de Braulio y no dudaron en embarcarse en la aventura. Lo que no esperaban es que el Valladolid fuera de más a menos y llegase al playoff con las fuerzas al límite. Fue la gran ocasión perdida. El Valladolid se quedó en el camino en la primera ronda y en las gradas de Zorrilla se sufrió. Los aficionados sabían que era el momento de volver a Primera.

La Segunda es más floja ahora. Valladolid, Almería y Girona, tres equipos llamados a luchar por el ascenso, se afanan por escapar del precipicio. Los dos primeros han cambiado de entrenador y de momento no se aprecia gran mejoría. La poca consistencia de casi todos sus rivales propicia una Liga muy igualada. A pesar de su mal juego y de los resultados adversos, el Valladolid se encuentra a seis puntos de la zona de ascenso. El Córdoba, líder, parecía coger carrerilla pero el Albacete le bajó los humos el pasado fin de semana.

Veo un Valladolid más débil que la pasada temporada, línea por línea y jugador por jugador, y a eso se suma el bajo rendimiento de jugadores que la campaña anterior firmaron actuaciones destacadas en varias ocasiones. Añadan a eso los problemas de Óscar, lastrado por una lumbalgia que le viene dando guerra desde tiempo atrás. El Valladolid se ha visto obligado además a buscar futbolistas a coste cero. Braulio no ha podido traer este verano algunos jugadores que tenía en el punto de mira por la sencilla razón de que sus pretensiones desbordaban el poder económico blanquivioleta.

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Queda mucho tiempo por delante para salir del atasco, aunque no es bueno permanecer tantas jornadas a un paso del abismo. La presión llega a atenazar a los jugadores cuando son frecuentes los tropiezos. La radiografía que hizo Óscar esta semana no puede ser más clara: «Vamos ganando pero nos metemos atrás en lugar de ir a por el segundo gol, el tercero y el cuarto». Es el miedo a perder. Llega un momento en el que marcas y en ese momento deseas que el partido se termine. El futbolista está asustado y sólo piensa en los tres puntos. No hay tiempo para el espectáculo. El Valladolid está tocado pero la Liga no tiene dueños. Es la gran esperanza que se observa en Zorrilla.