David Del Bosque inclina en Valladolid su abstracción hacia lo escultórico
El artista medinense regresa a la Galería Javier Silva con una muestra, 'Continuum', en la que avanza en su deseo de lograr una obra más despojada y esencial
David del Bosque junto a una de las obras de 'Continuum'.
En enero de 2025, el artista vallisoletano David del Bosque (Medina del Campo, 1976) desplegaba en el Museo Patio Herreriano Superposiciones y desplazamientos, una muestra con la que proclamaba, sin renunciar a su esencia y prolongando el eco de una voz que seguía siendo reconocible, su deseo de fundar «un nuevo punto de partida» desde una abstracción cada vez más despojada.
Ahora, Del Bosque regresa a la Galería Javier Silva, dos años después de exhibir De tramas..., para seguir explorando el camino iniciado en el MPH con Continuum.
«Continúo con ese deseo. También hay un afán por ir más allá: trato de conferir a estos trabajos un carácter más escultórico, por ejemplo. Es, quizá, una vuelta de tuerca más, pero a la vez una mirada atrás, a esos trabajos que hacía en los orígenes de mi carrera», explica el artista medinense mientras contempla algunos de los trabajos expuestos en la galería.
La suya, como señala el artista abulense Juan Gil Segovia, sigue siendo «una apuesta por la energía visual pura».
En Continuum –David del Bosque mantiene en la sala de la calle Renedo un par de trabajos exhibidos en la citada muestra del Patio Herreriano, como subrayando el carácter de una obra en permanente tránsito; buscando la evolución, no la ruptura–, el artista aleja de la pared su abstracción geométrica añadiendo así un aspecto tridimensional a sus creaciones: su juego de volúmenes, esa confluencia de polígonos y cuerpos esféricos, de aristas y curvas, suma un plano más con la proyección de sus sombras sobre la pared.
La luz que incide en las obras también altera la forma en la que se perciben los colores.
Como si fueran lienzos –blancos, azules, amarillos, negros o rosas– dispuestos a saltar de la pared, esos cuerpos geométricos parecen ganar una mayor sensación de movimiento según la disposición y la inclinación que el artista les otorga sobre la pared de la Galería Javier Silva. ¿Son formas abocadas a la confrontación o, quizá, están siendo dominadas por una fuerza que las aleja? Es la perspectiva del espectador quien completa el relato de Continuum, contemplando las líneas de fuga de sus obras.
Una de las obras de la muestra.
«Algunas de las cosas que se pueden ver aquí ya sucedían en la exposición del Patio Herreriano, pero ahora se evidencia mucho más ese despojamiento en la ausencia de color, por ejemplo, con el empleo de materiales como el acero, que además da a la obra esa apariencia escultórica alejándola de lo pictórico», advierte el artista medinense, responsable de trabajos como La tridimensionalidad de la línea (2014) o La Colombie (2009), formado en la Escuela de Artes y Oficios de Valladolid y en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca.