«La sociedad actual usa las cosas, pero no las entiende»
José Antonio Marina y Javier Rambaud triunfan en Burgos con su ‘Biografía de la Humanidad’, manual de supervivencia ante un futuro «todavía irreal»
Pablo R. Lago junto a José Antonio Marina y Javier Rambaud, ayer, en el Museo de la Evolución Humana.-ISRAEL L. MURILLO
La historia del ser humano no debe concebirse como un simple relato de acontecimientos ordenados cronológicamente. El cúmulo de realidades que nos han traído hasta aquí requiere un profundo análisis de la evolución, biológica y cultural, de una especie tan compleja como imprevisible que forma parte de «una misma familia» pese a la instalación del olvido colectivo desde hace miles de años. Por lo tanto, resulta imprescindible reflexionar sobre el cuándo, el cómo y el por qué de esos cambios que, desde el origen de los tiempos, propiciaron la creación de corrientes políticas, sociales, religiosas, tecnológicas o artísticas cuya influencia es, o ha sido, determinante para comprender el tiempo que nos toca vivir.
Ahora o tal vez nunca. El filósofo José Antonio Marina y el historiador Javier Rambaud creen que ha llegado el momento de desgranar la ‘Biografía de la Humanidad’. Y lo hacen con un profuso ensayo que como mínimo daba para un libro y que el director de EL MUNDODECASTILLA Y LEÓN, Pablo R. Lago, se encargó de presentar ayer, junto a sus autores, en el Museo de la Evolución Humana (MEH), inmejorable enclave para discernir sobre las «relaciones entre humanos» a través de «las instituciones democráticas, ideológicas o religiosas» y el «peligro» que corre una sociedad que «usa las cosas pero no las entiende».
«¿Para qué vamos a conocer el pasado?». La «tentación» de obviar la historia para centrarse en «lo que hay ahora y el futuro» entraña, a juicio de Marina, el riesgo de no saber lidiar -posiblemente de aquí a 20 años- con el «desembarco y la generalización de sistemas de inteligencia artificial muy potentes» que podrían asumir la toma de decisiones médicas, sociales o políticas porque «van a tener más datos». En la misma línea, y pese a no poseer una «postura definida» sobre el transhumanismo «porque es un paso ficticio en un futuro todavía irreal», a Rambaud le inquieta la posibilidad de «ponerlo todo en manos de simples innovaciones tecnológicas que sean capaces de hacer muchas cosas». Por lo tanto, coincide con el filósofo en la necesidad de que los humanos sean «capaces de controlarlo».
En ese futuro cada vez menos distópico, el planeta se juega su supervivencia. Marina insiste en que «los seres humanos proceden de una misma familia, pero lo han olvidado». Por lo tanto, considera conveniente estudiar el «genoma cultural» que «rápidamente» sacó a relucir un «instinto muy básico»: la separación de grupos sociales como «tendencia para diferenciarse» y los «sentimientos belicosos hacia otro para mantener la identidad».
‘Biografía de la Humanidad’ versa precisamente sobre eso, sobre «cómo han ido evolucionando las culturas» a la hora de enfrentarse a los problemas, reales o infundados, y cómo nuestra especie ha propiciado el desarrollo genético de «seres muy creativos, muy generosos y muy peligrosos» capaces de todo. De grandes gestas a «estupideces» de tal magnitud que incluso han desembocado en episodios de «locura colectiva» a lo largo de la historia.