CORTES / COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN DE LAS CAJAS

Herrera atribuye el fracaso de las cajas al «error histórico» de los provincianismos

El presidente de la Junta reconoce que la integración tuvo que enfrentarse a «resistencias insalvables» / Considera que el Banco de España cometió una «negligencia mayúscula» en la labor de supervisión

Herrera, a su llegada a la comisión, junto a Mitadiel, Fernández y Fernández Santiago.-PABLO REQUEJO / PHOTOGENIC

Publicado por
Elsa Ortiz

Creado:

Actualizado:

La creación del Grupo de Cajas de Castilla y León «no era un capricho». Era una iniciativa pionera arropada «con el máximo consenso social posible», fruto de «voluntades» que desde un primer momento «tuvieron que enfrentarse a resistencias e incomprensiones que finalmente fueron insalvables». Oposición a un músculo financiero autonómico que personificaron los dirigentes provinciales, dirigentes populares y socialistas. Responsabilizarles de la desaparición del proyecto de integración regional –como hicieron implícitamente tanto Juan Vicente Herrera como Óscar López– es reconocer, en definitiva, que el fracaso político abanderó este desenlace.

El presidente de la Junta de Castilla y León coincidió con el exsecretario del PSCyL en otorgar un papel protagonista al provincianismo dentro de un «error histórico». Para el líder autonómico, primó «una visión puramente localista y muchas veces personalista que logró ocultar el debate de fondo en un bosque de prejuicios, opiniones gremiales, manipulación de sentimientos y peleas estériles sobre cuestiones instrumentales». Obstáculos que, a su juicio, llegaron hasta los órganos de gobierno de las cajas donde sí ubicó a otros culpables del revés al proyecto de Comunidad: los directivos que, lejos de «orientar decisiones», demostraron «muy poca visión y mucho menos compromiso».

Criterios impuestos como que ya «no había nada que hacer» o que era «preferible buscar alianzas fuera de la región» justificaron, para Herrera, que varias entidades «rechazaran de pleno» la iniciativa planteada «solo pocos días después» de firmarse en febrero de 2009 el acuerdo político y social que lo refrendaba.

En un escenario de «creciente gravedad» económica y financiera, Castilla y León sufrió el «histórico error» del rechazo del proyecto de integración de las seis entidades. Un telón de fondo sobre el que Herrera reconoció el «complicado proceso» seguido por Caja España y Caja Duero que con su fusión mostraron «un mayor sentido de Comunidad». Frente a ellas ubicó a otras más pequeñas –como la de Ávila, Segovia o Burgos– donde los «acuerdos desesperados de sus órganos de gobiernos» las «obligaron a sumarse de forma precipitada» a otros planes «en los que quedaba diluido el peso provincial y autonómico».

Herrera, que cerró ayer la comparencias de la comisión de investigación sobre las cajas de las Cortes Regionales, se preguntó qué habría pasado si el denominado como proyecto Espiga, basado en la figura novedosa del SIP –Sistema Institucional de Protección– hubiera sido aceptado por las entidades provinciales, convencido de haber encontrado «oportunidades reales de que las cosas fuesen distintas» y que, en el peor de los casos, hubiese dotado de «mayor fortaleza y equilibrio» al sistema. «El tiempo ha demostrado que no era un capricho político o un debate artificial; era un proyecto de Comunidad responsable y serio», sentenció tras reconocer que se anticiparon pero que actuaron «con rigor».

Herrera reiteró en varias ocasiones, como también hizo López, que el PP y el PSOE «no tenían representación en los órganos de gobierno de las Cajas»; aunque los consejos de administración de las entidades contaban con importantes miembros de partidos políticos cuando y lo único claro es que Ciudadanos y Podemos aun no existían. A pesar de ello, tuvo el «atrevimiento –como él mismo puntalizó– de señalar como una de las conclusiones de la comisión que las obligaciones de control no correspondían a la Comunidad», espetó tras incidir en que era «competencia estatal». En este sentido, colocó en el «timón» de las responsabilidades al Banco de España, organismo al que acusó de cometer una «negligencia mayúscula» en la labor de control y supervisión de las cajas de ahorro que tenían su domicilio social en Castilla y León. «Una de las carencias de esta comisión es que por aquí no haya pasado nadie de esta entidad», sentenció.

El presidente del Ejecutivo autonómico admitió que la desaparición de las cajas fue un «fracaso absoluto que demostró muchas debilidades» y del cual confesó no poder sentirse satisfecho. «Lo que sí debo defender es que en aquellos momentos fuimos previsores y pioneros, haciéndolo con sentido de Comunidad y el máximo acuerdo», aseguró para después remarcar que resultado obtenido es «el contrario» que el propuesto cuando en octubre de 2009 presentaron el proyecto Espiga a la opinión pública y los agentes sociales de la región, así como a sus presidentes y directores generales de las Cajas cuya «respuesta inicial fue formalmente impecable».

Cargando contenidos...

Herrera concluyó su tercera comparecencia de esta legislatura, tras las de la Comisión de Hacienda y el Hospital de Burgos, dando carpetazo a la «nostalgia de lo que pudo haber sido y no fue», apostando por «fortalecer la relación» con los actores económicos a través de herramientas como las que Castilla y León tiene puesta en marcha, tales como el Consejo Financiero o la Lanzadera.