Pequeños héroes frente al ‘bullying’

Colegios e institutos de Castilla y León apuestan por la mediación y los alumnos tutor para resolver los conflictos y mejorar el clima de convivencia para alcanzar el éxito escolar.

Miembros del equipo de mediación para facilitar la convivencia en el Instituto Ramiro II de La Robla.-ICAL

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ICAL

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«En Primero y Segundo de la ESO tuve problemas de ‘bullying’ y sufrí acoso de compañeros que, afortunadamente pude solucionar. Ahora espero que mi experiencia pueda ayudar a otros alumnos». Son las palabras de María, alumna de Tercero de la ESO del instituto Diego Marín Aguilera, en Burgos, que está convencida de los beneficios de la mediación escolar para evitar los conflictos en los centros y en las aulas. La mediación escolar se ha convertido, con el paso de los años, en el mejor proyecto de mejora de la convivencia en numerosos colegios e institutos de la Comunidad. Y es que lograr un buen ambiente en un colegio o instituto es clave para alcanzar el éxito escolar, informa Ical.

Lo saben bien Yoel y Yamila, alumnos de Segundo de Bachillerato del Ramiro II de La Robla (León). Ambos están a punto de concluir sus estudios en el centro y, por lo tanto, han podido comprobar la importancia de la mediación escolar a la hora de resolver conflictos e incluso participar en alguna sesión. En muchos casos, son conflictos menores como insultos y pequeñas peleas entre compañeros pero atajarlos en un estadio inicial evita que se conviertan en problemas mayores y derivar en ‘bullying’.

El instituto de La Robla es pionero en Castilla y León en proyectos de mejora de la convivencia escolar y acumula premios a nivel autonómico y nacional por el ‘Proyecto Armonía’. Allá por el año 2001, cuando no existían iniciativas ni legislación específica sobre esta temática, un grupo de profesores llevó a cabo un proceso de autoformación en diferentes estrategias que existían en comunidades como Madrid, País Vasco y Cataluña.

El tiempo pasó y en el curso 2003-2004, el centro creó el primer equipo de mediación con la representación de alumnos, padres y profesores. «Desde el primer momento, tuvimos claro que el éxito de la mediación pasaba por formar a toda la comunidad educativa y que fuera entendida como un proyecto del centro», sentencia De Prada. La clave del éxito en el Ramiro II es que el centro forma cada nuevo curso escolar a un grupo de 25 personas, la mayoría alumnos pero también profesores, padres y personal no docente, para ser mediadores. Algunos pasan a formar parte del equipo de mediación y el resto ya cuenta con las habilidades y las herramientas que ayudarán a mejorar la convivencia en el día a día. En lo que va de curso, ha habido cuatro casos de insultos y peleas en el IES Ramiro II, de los que solo uno llegó a la última fase del proceso de mediación. El resto de incidentes se solventó en las reuniones previas y los alumnos ‘sellaron la paz’ al dejar atrás sus diferencias. La situación ideal.

Otro de los centros con buenas prácticas de mediación es el Diego Marín Aguilera de Burgos, con 625 alumnos, que acumula siete casos de mediación desde el inicio del curso, centrados en insultos e intentos de pelea. Solo en uno de ellos, el incidente acabó en Jefatura de Estudios porque el seguimiento demostró que el conflicto continuaba y hubo otra pelea.

La coordinadora de convivencia del instituto, Isabel Hernando, incide en esta idea al apuntar que han creado una «red de observadores» para prevenir la conflictividad y detectar casos de alumnos aislados o con problemas de adaptación. «Una de sus funciones es detectar, no vigilar ni actuar como policías ni chivatos», especifica. Belén, de Segundo de Bachillerato del centro de La Robla, lo explica con un ejemplo cuando vio una pelea entre dos chicos del instituto y les recomendó que resolvieran sus diferencias a través de la mediación. «Es la mejor manera de cerrar las heridas», apunta.

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En el mismo sentido se pronuncia Julia, de Segundo de Bachillerato en el IES Diego Marín Aguilera de Burgos, quien apunta que «no solo ayudas a los demás sino que aprendes herramientas como empatía o saber escuchar que son útiles para tu vida diaria». Salma, de Segundo de la ESO, añade que esos consejos le han servido para «recapacitar de sus actos».