ANIMALES EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
Las aves solo dejan el suelo para dormir en las ramas de los árboles
Luis Robles, coordinador del Proyecto Life Urogallo.-ICAL
A la hora de poder considerar si el proyecto ha tenido éxito, Robles pide prudencia ante una especie que históricamente «se ha buscado la vida para comer, pero también para no ser comida» por otros animales o por el hombre, pues en otros tiempos era un sustento de proteínas importante para la población de estas montañas. Hoy en día es complicado visualizar un urogallo, pero no es tan difícil observar sus excrementos, «que sirven para saber todo sobre el bicho» y que incluso ayudarán a un próximo censo gracias a los análisis genéticos. «Como dice uno de los técnicos del proyecto, si hay caca, hay culos, y ahí se puede estudiarlos», ironiza.
Dado que son aves que sólo abandonan el suelo para dormir en las ramas de los árboles, son presas potenciales para los depredadores, así como las crías, más si cabe cuando la mortalidad de los pollos «es muy elevada», pues sólo uno de cada diez alcanza el año de vida. «Cada hembra pone de seis a ocho huevos, en un nido en el suelo, que aunque este escondido… Y la incubación se alarga por 20 días, con lo que cada minuto es un riesgo por los depredadores. De hecho, sólo triunfan 0,37 pollos por hembra. Verdaderamente es muy poco», lamenta. «Esto es como el medio rural. Si no hay jóvenes que sustituyan a nuestros mayores, los pueblos desaparecen. Esto es igual. Si no salen pollos, el urogallo desaparece», continuó.
Robles recalca que fue un «éxito», aunque reconocen que muchos lo niegan, el resultado de las sueltas realizadas hace dos años. En octubre de 2014 fueron liberadas por primera vez en España tres hembras procedentes del centro de cría del urogallo cantábrico, que se encuentra en Sobrescobio (Asturias). Los ejemplares se volaron desde Posada de Valdeón, en pleno Parque Nacional de Picos de Europa. «Lograron alimentarse de manera autónoma durante su libertad y se desplazaron algunos kilómetros. Se adaptaron, pero murieron por causas naturales en un invierno muy duro, con nevadas de varios metros, y cuando venían de estar en cautividad. ¿Eso no es un éxito?», defiende. Uno de los individuos murió a los dos meses y las otras dos hembras sobrevivieron dos meses más. El primer ejemplar falleció en el embalse de Riaño por causas desconocidas, del segundo sólo se pudo recuperar el transmisor, tras ser probablemente depredado, y el tercero también fue devorado por un enemigo natural. Otra experiencia de reintroducción tuvo lugar en Alto Sil, donde se liberaron dos hembras directamente a un cantadero con el objetivo de reforzar la población silvestre. Una de ellas falleció por causas que se desconocen, si bien los indicios apuntan a la depredación. «El éxito absoluto hubiera sido que la hembra incubara huevos a los dos años y salieran ocho pollos», asegura Robles, consciente de la utopía, y tras aclarar que, por razones legales, no se pueden importar urogallos de otras zonas de Europa para evitar que se hibriden.