TRIBUNALES
Educación indemniza a unos padres por la caída de su hijo en el patio del colegio en Valladolid
El juez percibe «déficit de vigilancia» ya que solo había una docente para dos zonas de recreo y condena al pago de 14.600 euros / El niño de 12 años sufrió luxación de codo y pérdida de un diente

Luxación del codo del niño accidentado con el húmero fuera de la articulación.
El Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº2 de Valladolid, ha condenado a la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León a indemnizar con un total de 14.653 euros a dos padres (Marcial N.F. y a su esposa) por las lesiones que sufrió su hijo, de entonces 12 años, en el patio del Colegio ‘Lola Herrera’ de Tudela de Duero, al lesionarse en el codo y en la boca tras ser empujado durante el recreo. El juez establece que hubo «déficit de vigilancia» por parte del personal del CEIP.
El caso se remonta al 8 de junio de 2022, cuando el menor lesionado, alumno de quinto de Primaria, jugaba al fútbol con sus compañeros, y fue empujado por otro alumno e impactó contra uno de los muros perimetrales del centro docente, causándole en un primer momento fractura/luxación de codo izquierdo y traumatismo cráneo facial leve con arrancamiento de piezas dentales y herida labial.
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Los padres iniciaron una reclamación por vía administrativa que no dio ningún resultado. «Fueron dos años y medio de guerra contra la Administración para nada, incluso con el aporte de un informe del tribunal forense con las lesiones y las secuelas. Básicamente daban largas sobre el asunto del tipo ‘son niños y estaban jugando’. Y encima cada contestación de Educación tardaba seis meses en llegar», explicó el padre a este diario, tras celebrar que ya han recibido la indemnización.
Tras agotar la vía administrativa, los demandantes acudieron a la vía judicial, donde se expuso con claridad la relación de causalidad entre la lesión producida como consecuencia «el mal funcionamiento del centro docente, debido a la falta de vigilancia llevada a cabo por el mismo», según expuso el letrado de los padres, Santiago Díez, de SDS Legal Abogados y representante legal de la asociación El Defensor del Paciente.
Relata el padre del niño, que dar el paso de ir al Juzgado fue por plena convicción de que tenía razón en la reclamación. «A parte de adelantar el dinero en abogado y procurador, todo el mundo nos decía que era un riesgo, que era luchar contra un gigante y que rara vez le quitaban la razón a la Junta. Por fortuna, no ha sido así y hemos ganado», aseguró Marcial.
Según expone el letrado Díez, el juez ha concluido que no había vigilancia real en el momento del accidente, un problema heredado desde la pandemia, ya que «la distribución de los colegios tras la pandemia Covid-19, se seguía manteniendo por parte del centro en el momento de los hechos».
Una profesora y 35 alumnos
Los alumnos salían al patio del colegio por grupos. En el caso concreto, el grupo de alumnos de 5º de Primaria (alrededor de 25 alumnos y donde se encontraba el lesionado), estaba jugando al fútbol, con el balón proporcionado por el propio colegio, y al lado, en un parque de juegos se encontraban los más pequeños del colegio (alrededor de 10 alumnos de Infantil), quienes también estaban disfrutando del recreo.
Ambos grupos, aproximadamente 35 alumnos de diferentes edades, y por ello diferentes necesidades, se encontraban vigilados por tan solo una profesora del centro.
«Es claro que tan solo la presencia de un profesor, encargándose de cuidar y vigilar a más de 35 menores, entre ellos diez que debido a su corta edad requieren de mayor atención, es un numero demasiado reducido, para considerar que el colegio actuó con la diligencia debida. La realidad es que está profesora, aunque era la ‘encargada’ de vigilar ambos grupos, no se encontraba en la zona del patio donde estaban los alumnos de 5º de Primaria», sostiene el letrado.
La sentencia reconoce que el «déficit de vigilancia es precisamente lo que da lugar a la existencia del nexo causal para que se pueda apreciar la responsabilidad patrimonial de la Administración. La propia resolución indica que jugar con un balón, no es un juego peligroso, ni violento, pero es cierto que atendiendo a la edad, unos 11-12 años, si no existe ningún profesor observando y vigilando, puede dar pie a «hacer el burro» o «gamberradas», cuando además existe el muro perimetral cerca”, reconociéndose así «la existencia de causalidad entre el anormal funcionamiento de la Consejería y las lesiones sufridas por el menor».

Lesiones tras la caída en el patio del colegio público de Tudela.
Cicatriz labial y pérdida de un diente.

Lesiones tras la caída en el patio del colegio público de Tudela.