Diario de Valladolid

sucesos

«Nos ha dado tiempo a salir de la habitación de puro milagro»

«Anoche no pegamos ojo por los ruidos;ahora sabemos que era la escayola que se estaba desmoronando», relata una de las pacientes del Clínico en cuya estancia se desplomó el techo

Los cascotes se desplomaron del techo de escayola sepultando la cama central de la habitación-El Mundo

Los cascotes se desplomaron del techo de escayola sepultando la cama central de la habitación-El Mundo

Publicado por
Esther Neila
Valladolid

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«Alguien ha gritado ‘¡corre, corre, fuera!’ y nos ha dado tiempo a salir de puro milagro». Lo cuenta una de las tres pacientes de la habitación 906 del Hospital Clínico, donde ayer el techo se desplomó sobre sus camas. «Hemos oído un crujido y hemos salido pitando;todo ha sido muy rápido», continúa esta mujer, aún con el susto en el cuerpo y celebrando que «afortunadamente nadie ha resultado herido».

Eran las diez de la mañana y siete personas se encontraban en ese momento en la habitación: dos de las tres pacientes, una doctora y cuatro médicos residentes. «Yo estaba sentada en la cama, porque me estaban haciendo una prueba», relata esta mujer, que prefiere no desvelar su nombre, ingresada el pasado 3 de diciembre en la novena planta del centro hospitalario, destinada a patologías de medicina interna y aparato digestivo.

Una de sus compañeras de habitación –que este lunes ha recibido el alta médica– también se encontraba incorporada en la cama, porque estaban a punto de practicarle una extracción de sangre. Y la tercera acababa de dejar la estancia. «Salió al pasillo porque estaba agobiada con tanta gente», relata su compañera. Un agobio de lo más oportuno, porque su cama, situada en el centro de la habitación, quedó sepultada por los cascotes.

El desprendimiento del falso techo de escayola supone el desenlace de varias conversaciones mantenidas en los últimos días entre las tres ocupantes de este cuarto hospitalario. «El viernes vimos que el techo estaba rajado; había grietas, pero no piensas que se vaya a caer», reflexiona esta paciente. Tanto ella como una de sus compañeras de habitación dejaron el hospital el fin de semana y regresaron el domingo. «Nos dimos cuenta de que la grieta cada vez era más grande», continúa.

A su regreso, ninguna de las tres pudo conciliar el sueño. «Lo hemos hablado esta mañana. Anoche no habíamos pegado ojo por los ruidos que escuchábamos;no sabíamos de dónde venían, pensábamos que procedían de otra habitación», indica. Pero con el desplome de la techumbre se vino abajo también esa hipótesis. «Ahora nos damos cuenta de que era la escayola, que se estaba desmoronando», apostilla al constatar que fueron esos «crujidos del techo» los culpables de sus desvelos.

Al conocer lo sucedido, Sacyl desalojó a los 25 pacientes instalados en el ala sur. «Ha empezado a circular un montón de gente por la habitación; luego la han precintado y no nos han dejado volver entrar por seguridad», cuenta. Ella y sus ‘vecinos’ de pasillo fueron trasladados como medida de precaución a la zona norte de la planta, que «estaba cerrada». «La han acondicionado y nos han trasladado aquí», relata.

Fuentes de la Consejería de Sanidad explicaron que, según la inspección preliminar de los peritos, «no parece que se trate de un problema estructural» y apuntan como posible origen del accidente a los vaivenes provocados «al tirar y subir las persianas» a lo largo de los años.

Los técnicos del Hospital Clínico vaciaron el techo de la habitación en busca de una explicación al desprendimiento y escrutaron el resto de estancias próximas, para comprobar si había daños, agregaron las mismas fuentes.

«Ha sido un día muy movido», resume con voz serena, pese a las circunstancias, esta testigo directo del accidente ocurrido en un complejo hospitalario levantado en 1978.

«Las enfermeras de la novena planta son maravillosas y encantadoras. Eso me gustaría que lo reflejaras en el artículo», concluye, agradecida al profesional trato recibido.

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