MENSAJES CRUZADOS
Se presenta un verano caluroso
Parece una obviedad o una evidencia o, incluso, un manifiesto irrebatible que hoy me atreva a decir que esperamos un verano caluroso, porque lo lógico, lo razonable, e incluso lo deseable es que el verano sea caluroso y el invierno frío. Por esa razón inicio estas líneas desde la experiencia de los años, ya que, ahora que recuerdo, todos los veranos que conocí a lo largo de la vida me han parecido calurosos, y por esa razón hemos de prepararnos para que el excesivo calor ofrezca treguas razonables y suficientes; para que los días más punteros puedan ser aliviados de muy distintos modos.
El agua ha sido referente para que el cuerpo pueda sentir el frescor solemne en playas, en ríos y en piscinas. De ese modo, el verano pasará ofreciendo sus mágicas vertientes positivas, que son las que esperamos y las que, sin duda, nos harán sentir la sensación inaudita que suelen ofrecernos los días de ensoñadas vacaciones. Otra cosa distinta es que el verano se enerve entre el humo y el fuego que consume la naturaleza que rodea a los pueblos, y que, como sucedió durante el verano pasado, tengamos que volver a procesar días infames en los que incluso se respiraba con mucha dificultad. Ya que los seres que dedican su tiempo a provocar incendios no suelen darnos tregua, porque se divierten incendiándolo todo, para que nuestros bosques se conviertan en ceniza. Seguramente es lo que pretenden los pirómanos-delincuentes cuando se ceban con lo que a todos nos pertenece y a todos nos importa. El fuego del pasado verano calcinó miles de hectáreas boscosas en la Comunidad de Castilla y León.
Terminó con paisajes, ya irrecuperables, o que, en todo caso, tardarán muchos años en restablecerse. Acabó con la vida de miles de seres vivos que formaban parte del conjunto natural que habíamos heredado de tiempos seculares. Ardieron casas e incluso ardieron pueblos, que rodeados por las llamas sucumbieron en ellas y, lo peor de todo, es que las vidas de algunos seres humanos fueron también devastadas en el fuego que alguien ideó y alguien inició. La muerte llegó escondida en la maldad de los pirómanos.
Los pueblos tuvieron que socorrerse del modo que pudieron.
Y el gobierno de la Comunidad Autónoma de Castilla y León puso medios, que no nos parecieron suficientes, porque en los momentos álgidos de los días ventosos se solaparon unos y otros fuegos, de modo sorprendente. Más medios serán imprescindibles para afrontar el verano. Pero también es necesaria mucha más conciencia en los individuos que astutamente encienden el fuego, sabiendo a ciencia cierta lo que va a suceder. Pero las noticias iniciales ya son muy preocupantes ya que una patronal anuncia que 950 bomberos forestales no acudirán a los incendios de Castilla y León.