MENSAJES CRUZADOS
Regresan la nieve y el invierno
Eso nos han dicho los expertos en los asuntos del clima antes de que las primeras nevadas del año hagan acopio del frío secular que regresa cada año a Castilla y León. Ya decían los antiguos - que eran sabios - ese refrán tan nuestro: “al invierno no lo come el lobo”, es decir que suceda lo que suceda y a pesar de los veranillos de San Miguel (el arcángel que pesa las almas que se van para El Cielo) e incluso el de San Martín, no hay nada que hacer; porque el frío que ha de meterse obligatoriamente en nuestros pobres huesos regresa triunfante, a pesar de los cambios climáticos y todo lo demás, aunque el gobierno siga subiendo los impuestos de los combustibles para que cada día sea más complicado encender la calefacción. Para que en este país de tanta igualdad, de tanta verborrea y en el que tanto se predica, los pobres - aun cobrando “paguitas” del gobierno - sigan pasando frío… Les importamos un bledo.
El invierno en Castilla y León tiñe de blanco sepulcral las murallas de Ávila, el acueducto de Segovia, las catedrales de Burgos y León, Villalcázar de Sirga, La colegiata de Toro, las calles solemnes de Salamanca, los Campos de Castilla y por donde traza el Duero / sus curvas de ballesta / en torno a Soria, entre plomizos cerros / y manchas de raídos encinares, ... El invierno es así: previsible e incluso puntual. Cada año regresa para que celebremos con frío inmundo los días más señeros de la Navidad. El invierno es tan poderoso que hasta es capaz de vestir de blanco el desastre ocasionado por el fuego de las Médulas, el que asoló a Zamora y el de Gredos, para que seamos capaces de imaginar que nada sucedió. El invierno es capaz de crear fantasías que regresan también a la memoria de todos los que hemos nacido, vivido y ejercido en esta tierra de fríos y silencios, donde los lobos aúllan y los osos invernan. Por eso nos acercamos a los días en que los que debemos de leer fábulas de invierno, como la de La Cigarra y la Hormiga y cuentos de invierno de León Tólstoi y de los hermanos Karamazov, en los que se hace un rotundo énfasis de la estación que desnuda a los árboles para que vuelvan a la vida que llegará en primavera… que así es como se anuncia que la muerte no es definitiva.
Y es que el invierno tanto en la realidad como en la literatura simboliza un fin de ciclo que está poseído de miedo y soledad.
Pero el final de la estación se anota por adelantado en algunos de los refranes de febrero : “Por san Blas la cigüeña verás” y “Por san Valentín el invierno anuncia su fin”. Todo esto que es cosecha y pensamiento del ser humano a los largo de milenios nos recuerda que hoy seguimos siendo lo que fuimos. Lo de toda la vida.