Un instrumento social que es emblema de la región
EL DIÁLOGO SOCIAL se ha convertido en un instrumento político de progreso imprescindible en Castilla y León. De hecho, Castilla y León ha sido pionera en este modelo de acuerdos con los agentes sociales y económicos para diseñar líneas específicas destinadas a combatir las desigualdades y debilidades de territorios y de sus ciudadanos. Cierto es que una vez con más acierdo que otras. Pero es elogiable la determinación política, y en este caso también sindical y empresarial, para buscar pactos con inversiones reales destinadas a dinamizar y espolear el empleo.
El Diálogo Social de Castilla y León, una creación con el sello personal del que ha dirigido los destinos del Gobierno regional durante casi 18 años, Juan Vicente Herrera, cubrió ayer otra etapa en la que deja clara su vocación de acudir al rescate de las principales debilidades que muestra la región:el apoyo al empleo joven y al del mundo rural. Ambos mecanismos persiguen una necesidad global y común del conjunto de los territorios de Castilla y León: combatir la lacra de la despoblación, una realidad que ya ha llegado y está aquí para quedarse.
Pero también es cierto que lo vertiginoso de los tiempos actuales obliga a que esos planes no tengan la rigidez de un proyecto anual. Deben ser revisados, controlados y analizados periódicamente. Y si fuera necesario modificados para hacerlos más eficaces. Esta seguramente es la debilidad de los acuerdos logrados en el Diálogo Social, su falta de capacidad para adaptarse y variarse en función de que no estén logrando los objetivos para los que se destinan las inversiones. Porque la realidad y el mundo es cada vez más cambiante. Ya esa realidad cambiante deben adaptarse instrumentos tan necesarios e imprescindibles como el Diálogo Social. Y es cierto, como dijeron ayer los agentes sociales, que ocurra lo que ocurra en las elecciones de mayo, todas las formaciones deben ofrecer una garantía de que mantendrán el espíritu de lo que durante 18 años ha sido un ejemplo a seguir por otras muchas administraciones a la hora de establecer planes específicos, más allá de la actividad presupuestaria de un gobierno, para fomentar el empleo, que es la única forma de impulsar la población en los territorios de Castilla y León.
Y no están demás los elogios vertidos por los sindicatos hacia la figura de Juan Vicente Herrera, verdadero impulsor de este mecanismo. Como tampoco están demás las advertencias que han hecho a los candidatos a sustituir a Herrera para que tengan constancia que el Diálogo Social es algo que forma parte de un modelo sensato y admirable de hacer política que ha exportado Castilla y León. No está demás tampoco en estos tiempos presumir de lo que se hace bien y elogiar con serenidad a quien lo hace. Yeso dice mucho en favor de quien es objeto de los elogios. Pero dice mucho más de quienes, en este caso los sindicatos, no tienen complejos en pronunciarlos por justicia.