GANADERÍA
Villaquilambre y Boñar, capitales de la pureza genética de las razas ganaderas
El Centro de Selección y Reproducción Animal de León (Censyra) produce al año más de 90.000 dosis seminales de alto valor que se distribuyen entre las explotaciones de la Comunidad Autónoma

Hembras de la raza mantequera leonesa en las instalaciones del Censyra en la provincia de León.
Las localidades leonesas de Villaquilambre y Boñar acogen las instalaciones del Centro de Selección y Reproducción Animal (Censyra), verdadero ‘cuartel general’ que vela por la pureza de las razas ganaderas de la Comunidad. Su labor, dependiente de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León, se centra en la producción y distribución de material genético de primera calidad.
Los números son elocuentes: gracias al trabajo del Censyra, en 2024 se produjeron más de 90.000 dosis seminales. Además, el Banco de Germoplasma Animal de Castilla y León, que acoge sus instalaciones, alberga más de un millón de dosis de semen bovino de 20 razas distintas, 180.000 de ocho razas de ovino y 3.825 de cuatro razas de caprino, permitiendo preservar el patrimonio genético para las generaciones futuras.
«El compromiso del Censyra está marcado por la colaboración estrecha con, por un lado, las asociaciones de criadores de razas puras, al prestar apoyo técnico en la gestión de sus respectivos programas de testaje, inseminación, recría y conservación y mejora genética», informa la Consejería. «Y, por otro, con el sector ganadero en general, promoviendo el incremento de productividad y rentabilidad de sus explotaciones al facilitar el acceso a material genético de alto valor. No en vano, durante el año 2024, se distribuyeron un total de 90.000 dosis seminales entre las explotaciones de la Comunidad».
La Junta ha establecido el Censyra como «pilar estratégico» para la conservación genética y la mejora de la producción ganadera en Castilla y León. Se trata de «una infraestructura esencial para el futuro de la ganadería autonómica, gracias a su compromiso con la conservación genética y la mejora de la cabaña ganadera», apunta la misma fuente.
Desde sus orígenes, el Censyra ha evolucionado hasta convertirse en un referente nacional en materia de reproducción animal, genética y conservación de razas puras. Entre sus actividades destacan no solo la producción de dosis seminales bovinas y ovinas, sino también la recogida y transferencia de embriones, el mantenimiento del Banco de Germoplasma Animal y la conservación de razas autóctonas en peligro de extinción, como la Sayaguesa, la Alistana-Sanabresa, la Serrana Negra o la Mantequera Leonesa.
«El papel de la conservación genética es clave no solo para evitar la desaparición de razas históricas, sino también para asegurar una base genética amplia y diversa que contribuya a una ganadería más productiva, resiliente y adaptada al entorno», apuntan desde la Administración autonómica. Esta labor «cobra especial relevancia en un contexto como el actual, de cambio climático, exigencias de sostenibilidad y presión sobre la rentabilidad de las explotaciones».
En el Censyra también se realiza más de un millón de análisis de muestras de leche anuales, permitiendo optimizar la producción, mejorar la sanidad animal y apoyar la toma de decisiones de los ganaderos, al ofrecerles datos con carácter mensual sobre la cantidad y calidad de la leche de las hembras de sus cabañas.
El resultado de los análisis se remite al Centro Autonómico de Control Lechero Oficial (Uagcyl) con el fin de calcular las lactaciones de las hembras y utilizar esta información por los programas de mejora genética llevados por las Asociaciones de Ganaderos de Razas Puras, además de ser para los ganaderos una ayuda básica para la gestión de sus explotaciones.
Ayudas
Con ese objetivo de trabajar por una ganadería de futuro, basada en la innovación, la sostenibilidad y la protección de la biodiversidad genética como motor de desarrollo rural y garantía de calidad para los productos agroalimentarios de la Comunidad, la Junta de Castilla y León convoca anualmente ayudas para la cría de ejemplares de razas puras.
La última convocatoria, cuyo plazo de presentación de solicitudes se cerró el 4 de julio, contempla un presupuesto total de 2 millones de euros repartidos en ayudas comprendidas entre los 18 y los 360 euros por ejemplar, con un máximo de 6.000 euros por beneficiario.
A esto hay que sumar la subvención que reciben las asociaciones de razas autóctonas amenazadas para la gestión del libro genealógico y el desarrollo de los programas de mejora reconocidas por la Junta de Castilla y León, que, cofinanciada con el Estado, cuenta con un presupuesto de 250.000 euros.
Los beneficiarios de estas subvenciones son titulares de explotaciones ganaderas registradas en Castilla y León que críen razas autóctonas tales como Alistana-Sanabresa, Avileña-Negra Ibérica (incluida la variedad Bociblanca), Mantequera Leonesa, Monchina, Morucha (incluida la variedad Negra), Parda de Montaña, Sayaguesa en bovino y Serrana Negra; Castellana, Castellana Negra, Churra y Ojalada, en ovino; Cabra de las Mesetas, en caprino; Asno Zamorano-Leonés, Caballo Losino e Hispano-Bretón, en equino; y Gallina Castellana Negra, Indio de León y Pardo de León, en aviar.
El actual Censyra, dependiente de la Administración autonómica, tiene mucha historía detrás. Es un centro heredero de un proyecto del año 1910 de la Diputación Provincial de León, que adquirió unos terrenos en 1916 en el barrio de ‘El Ejido’ de la ciudad de León, para la construcción de un centro de mejora ganadera llamado ‘Granja Agrícola y Pecuaria’. Con fecha 7 de diciembre de 1931 se creó por la Dirección General de Ganadería e Industrias Pecuarias del Ministerio de Agricultura la ‘Estación Pecuaria Regional’ ubicando sus instalaciones en estos mismos terrenos. Ya en el año 1972 pasó a denominarse ‘Censyra’ y fue transferido a la Junta de Castilla y León por Real Decreto 2088/1984.
La Estación Pecuaria Regional fue un eficaz instrumento de mejora, contribuyendo a la conservación y diversidad de la cabaña ganadera, y a la formación de los ganaderos, ayudando de este modo a incrementar la rentabilidad de sus explotaciones, según explican desde el Censyra.
En ella había en principio una explotación avícola y porcina y tanto en aves como en porcino se hicieron cruces varios con el fin de mejorar las razas y aumentar las producciones. También hubo en su día sementales equinos, y en el caso de los equinos asnales, el cruce de éstos con las yeguas producían unos excelentes mulos que eran muy apreciados en las labores del campo.
El Centro Nacional de Selección y Reproducción Animal pasó a denominarse Centro de Selección y Reproducción Animal que actualmente está ubicado en unos terrenos adquiridos en 1989 por la Junta de Castilla y León en el municipio de Villaquilambre, manteniéndose en Boñar las instalaciones del Centro de Recría y Testaje, ambos en la provincia de León.