Diario de Valladolid

Escribá, especialista en situaciones difíciles

El gran candidato al banquillo blanquivioleta ha sido llamado por Celta, Elche, Zaragoza y Granada para sacar a sus equipos del atolladero

Escribá, en el banquillo del Real Valladolid cuando entrenaba al Elche.

Escribá, en el banquillo del Real Valladolid cuando entrenaba al Elche.LALIGA

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Francisco Escribá Segura nació en Valencia el 3 de mayo de 1965 y ha sido un habitual en los últimos años de las quinielas para dirigir al Real Valladolid junto a José Luis Oltra, el otro finalista en esta pugna por la sucesión de Tevenet.

La trayectoria de Escribá como jugador no salió de la base. Tras dejar el Mestalla, filial del Valencia, tocó techo en el Andorra, en Segunda B, para acabar en los modestos Sueca y Pinoso. Era delantero.

Su itinerario en los banquillos profesionales comenzó como segundo habitual de Quique Sánchez Flores, con el que ocupó los banquillos de Getafe, Valencia, Benfica y Atlético de Madrid. Tras este periplo decidió convertirse en primer entrenador y debutó con total éxito en el Elche, al que subió a Primera como campeón tras la temporada 12-13.

En la élite permaneció con los franjiverde dos años, quedando el equipo 16º y 13º, respectivamente. Bajó este último por incumplimiento económico y Escribá fichó por el Getafe 15-16, en Primera. Con los azulones no acabó la temporada. Fue destituido tras la jornada 32, con el equipo anteúltimo. Le sucedió Esnáider, que no mejoró puesto y el cuadro madrileño por tanto descendió.

La temporada siguiente recaló en el Villarreal. Clasificó al equipo quinto y lo metió en la Liga Europa. Tras este logro fue destituido luego de seis partidos de la 17-18, en la que los amarillos iban decimocuartos. Le sucedió Calleja, que repitió quinto puesto final.

La siguiente estación de Escribá fue el Celta. Llegó en la temporada 18-19 en unas circunstancias parecidas a las actuales. Mohamed comenzó la Liga como técnico celeste y tras la duodécima jornada le sustituyó Cardoso... quien sólo aguantó catorce. En la 27 llegó Escribá y dejó al equipo como se lo encontró: decimoséptimo, a la puerta del descenso.

En la siguiente temporada fue destituido tras la duodécima jornada, con el equipo 18º, en zona de descenso. Óscar García Junyent lo subió un puesto para salvarlo.

La temporada 20-21 fue la de su retorno a Elche, también en Primera, de una forma muy peculiar. Destituido tras la segunda jornada al ser colista, volvió en la 24 para acabar la Liga y salvar al equipo que Almirón había dejado en zona de descenso. En la 21-22 sólo se mantuvo hasta la jornada 14. Se fue con el equipo en descenso y ese Elche acabó 13º con Francisco.

Tras esta experiencia, Escribá salió del mercado de Primera pero se siguió especializado en técnico para arreglar desastres ajenos. Llegó al Zaragoza en la 22-23 como recambio de Carcedo tras la jornada 15. Tomó el equipo 17º en la tabla, con riesgo de descenso y lo dejó 13º.

Siendo fiel a su historia reciente, tras salvar a un equipo fue cesado en la temporada siguiente. En la 23-24 lo despidieron tras la jornada 16, con los maños decimoterceros. Llegaron después Velázquez y Víctor Fernández para empeorar cifras y colocarlo decimoquinto en la tabla final.

En la pasada temporada 24-25 Escribá llegó al Granada en la séptima jornada y fue despedido tras la 39, a tres del final. Cogió a los rojiblanco decimosextos y los dejó séptimos, a tres puntos de la zona de promoción. Le sucedió Pacheta, quien no pudo mejorar la posición en tres partidos.

Escribá nunca ha permanecido una temporada completa en blanco desde que comenzó su carrera como entrenador.

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