Anuar se va
El canterano decide que su ciclo blanquivioleta ha terminado y no renovará después de 17 años en el club
Su móvil no es económico y le ha pesado la desastrosa temporada

Anuar celebra su último gol en esta Liga, marcado al Valencia.
Más de la mitad de su vida la ha pasado enfundado en rayas blancas y violetas que se han transformado en su segunda piel. El niño que llegó de Ceuta a los trece años para formar parte de las categorías inferiores del Real Valladolid pone punto final a su trayectoria en el club. Con 30 años cambiará de camiseta de forma definitiva, no como cuando se marchó cedido al Apoel chipriota o al Panathinaikos griego.
Anuar Tuhami ha decidido no renovar con el club pucelano.
La postura, según fuentes cercanas al jugador, no se debe a cuestiones económicas. De hecho, en las conversaciones con el club de cara a su continuidad fue un aspecto secundario. Anuar se va porque esta temporada lo ha matado por dentro.
Los resultados son la consecuencia. La causa estaba dentro de un vestuario que ha sido de todo menos un grupo de amigos y que ha visto cómo perdía a sus mejores piezas para que los dueños hiciesen caja, sin vergüenza alguna por desmantelar el equipo. Esto, más la huelga de botas caídas de jugadores llamados a ser figuras y que son incapaces de correr treinta metros, es lo que ha enfadado e indignado a los más profesionales allí dentro.
Anuar, acostumbrado a tirar siempre del carro, a sacar la cara hasta por los que no se lo merecen, a vaciarse en el campo por él y por algunos más, dando todo lo que tiene aunque no sea un superclase, se ha hartado. Ha implosionado.
Cree que ya lo ha dado todo por el Real Valladolid y que no puede seguir ni un año más porque la situación del equipo y del club le afectan mucho en lo personal. No se ve con fuerza anímica para lograr un tercer ascenso consecutivo. Él vive el Pucela como si fuese su familia. Qué habrá visto allí dentro este año para tomar esta medida, cuando su sueño era finalizar su carrera como blanquivioleta.
Desde su entorno reiteran que no es cuestión de dinero. Ni tiene una oferta firme del club pucelano que haya rehusado, ni le ha llegado nada de otros lares que le haya animado a aceptar una nueva aventura. Algo que por otra parte sería perfectamente comprensible para un profesional, pues a su edad se halla ante el último gran contrato.
Anuar ya conoce el fútbol internacional y no vería mal un destino en el extranjero, en Ligas que pagan mejor que la Segunda española a jugadores de su potencial. Es una posibilidad. La otra es que le llame un club español. Su arco de posibilidades va desde un primera de la zona baja que logre salvarse, hasta un equipo de la categoría de plata. El Córdoba ha estado interesado en él pero no parece que pase de la declaración de intenciones. El Ceuta de su ciudad natal podía ser el destino más apetecible, si los caballa consuman el ascenso a la categoría de plata.

Trayectoria de Anuar en las Ligas profesionales.
Sin embargo sus próximos dicen que lo pasaría muy mal si le toca enfrentarse al Real Valladolid, más aún después de un año que le ha costado horas sin dormir, enfados y muchas lágrimas. Nunca lo ha pasado peor que ahora.
Es muy posible que Anuar opte por el extranjero si no se le presenta una oferta nacional que considere irrechazable. Tiempo hay para decidirse, pues la Liga aún no ha finalizado y unos cuantos equipos que pueden estar detrás de él, aún no conocen su destino en la temporada 25-26 y por tanto no pueden fijar todos sus objetivos para reforzarse.
TRAYECTORIA. Anuar pasó por todas las categorías inferiores del Real Valladolid desde los 13 años. La fortaleza ganada tras asumir tan pequeño la separación de su familia le sirvió para ir subiendo peldaños en la escalera que acaba en el profesionalismo. No viajó desde tan lejos para fracasar por falta de ganas. Quizá esta misma causa es la que le llevó de ser mediocentro defensivo a constituirse en todocampista, capaz de jugar en casi cualquier posición, por su empuje y constancia.
El ceutí se encaramó al Promesas en la temporada 14-15 y lo hizo de forma brillante, disputando 37 de los 38 partidos en Segunda B. En las dos siguientes Ligas ya jugó con el primer equipo. En la 15-16, en Segunda, debutó con 23 minutos frente al Lugo en Zorrilla y en la 16-17, también de plata, disputó dos encuentros.
La 17-18 fue la de su estabilización definitiva en el primer equipo, con 22 años. Tanto Luis César como Sergio confiaron en él, por su fuerza y entrega, disputando 25 partidos y marcando su primer gol como profesional, al Zaragoza.
En su debut en Primera (18-19) jugó 19 partidos. En la siguiente, tras disputar 11 encuentros, marchó cedido en el mercado de invierno al Panathinaikos de la Superliga griega. En su primera experiencia lejos de Zorrilla jugó 17 partidos. Su regreso fue un hola y adiós, pues en la 20-21 fue cedido al Apoel chipriota, siendo pieza clave del mismo, con presencia en 24 choques.
Después volvió a Zorrilla para no marcharse. Vivió los dos últimos ascensos (21-22 y 23-24), con sendos descensos (22-23, con una grave lesión de por medio, y 24-25), en una montaña rusa que le empuja a parar. Puede ser un hasta luego, pues para Anuar es casi imposible decir adiós a su Pucela.