El adiós de Fenaert ahonda la crisis del Real Valladolid
El consejero delegado abandona el barco que se hunde por «motivos personales»
Cabeza visible del club ante la reiterada ausencia de Ronaldo, comunicó a sus íntimos en los últimos meses su voluntad de dejarlo

Matthieu Fenaert y Ronaldo Nazário.
Crisis total en el Real Valladolid. En enero se marchó David Espinar, una de las dos muletas en las que se asentaba el presidente Ronaldo Nazário en el Real Valladolid, y ahora en febrero lo hace la otra. Matthieu Fenaert ya no es consejero delegado ni director general del club. Abandona el barco que se hunde. La pasada semana viajó hasta Brasil para dar a conocer en persona al presidente su decisión.
Según el escrito enviado por el club, el directivo francés se va por ‘motivos personales’, aunque en los últimos meses hizo llegar su situación de hartazgo a sus íntimos. La nota de prensa reza así: «Matthieu Fenaert ha tomado la decisión de dejar su cargo como consejero delegado del Real Valladolid. El CEO blanquivioleta, quien seguirá en el Consejo de Administración, emprende un nuevo rumbo por razones personales.
El club -añade la nota- quiere agradecerle su desempeño y su compromiso en las últimas siete temporadas, seis de ellas como responsable ejecutivo de la entidad, al mismo tiempo que le desea la mejor de las suertes en su nueva etapa. El cambio en el organigrama genera la promoción interna de Luis García, actual director financiero, al cargo de director general corporativo».
Por lo tanto se produce un relevo desde abajo, al igual que Jorge Santiago sustituyó como portavoz institucional a David Espinar, sin abandonar su cargo de director del Área Corporativa.
El dato curioso es que Fenaert, al igual que Espinar, no han abandonado el consejo de administración del club, pese a que el primero ya está en el Oriente Próximo, al mando de la oficina de Ronaldo en Asia y Norte de África.
Proveniente del mundo de la publicidad vinculada al deporte y al espectáculo, Fenaert desembarcó en el Real Valladolid en noviembre de 2018 como director del Área de Negocio. «Llega para fortalecer el área económica y deportiva», anunció el club.
El francés lideró la puesta en marcha el año siguiente de la nueva oficina comercial en Madrid para estar cerca de grandes marcas y potenciales patrocinadores. Una gestión en la que fracasó, al no captar para su proyecto las suficientes firmas en cantidad y calidad que deberían ayudar al club a dar un salto en la élite.
En agosto de 2019 fue promocionado a CEO (director general) del club, puesto más alto tras el presidente. En su nuevo trabajo le tocó negociar fichajes y traspasos, con la anuencia de Senn y Ferrero desde Madrid. Una labor que, como se puede comprobar, fue un nuevo descalabro. Deja una plantilla sin calidad y descendida que debe ser rehecha desde la portería a la delantera.
En lo personal, el directivo francés se ha caracterizado durante su etapa blanquivioleta por ser la sonrisa del club. Permanentemente desaparecido en las duras y omnipresente en las maduras, donde evidenciaba su condición de ‘Don Foto’ en todos los actos en los que pudiese posar, se había vuelto invisible en los últimos tiempos.
El escenario de crisis institucional evidente cuenta también con la faceta complementaria de una voladura controlada de la entidad ante su próxima venta. Los pesos pesados del Real Valladolid se retiran para hacer hueco a los nuevos propietarios aún por llegar. Las ofertas que han existido por el club no convencen a sus propietarios, mientras esperan que alguna otra propuesta más jugosa sea presentada formalmente ante de final de Liga.
Para lograrlo, el club mantiene como atractivo de cara al comprador el hecho de contar en caja con todo el dinero percibido a costa de descapitalizar la plantilla. Unos 40 millones que, con una cantidad similar o algo superior, estarán en torno a los 80 que pedían tras el ascenso.