Diario de Valladolid

AEROMODELISMO

'La Seminci con alas'

El cielo de Terradillos se convirtió en pantalla y los aviones en proyectores que mostraron el Campeonato de España de Acrobacia y Combate de Vuelo Circular 2025, una historia de precisión, destreza y pasión

Box de combate en las pistas de Terradillos en Valladolid.

Box de combate en las pistas de Terradillos en Valladolid.EM

Publicado por
Diario de Valladolid | El Mundo
Valladolid

Creado:

Actualizado:

A la par que Valladolid desplegaba su alfombra roja para recibir a las figuras del séptimo arte en la Seminci, las pistas de aeromodelismo de Terradillos, de la Junta de Castilla y León, se transformaban en un set alternativo donde los protagonistas eran otros artistas: los del aire. Allí, el cielo se convirtió en pantalla y los aviones en proyectores que mostraron el Campeonato de España de Acrobacia y Combate de Vuelo Circular 2025, una historia de precisión, destreza y pasión.

El sábado abrió con un plano nublado, un cielo encapotado que jugueteaba con los pilotos, dispuesto a regalarles una tormenta. No llegó a estallar del todo: apenas una lluvia intermitente que mantenía el césped reluciente y los aeromodelos perlados de gotas, mientras las hélices cortaban la humedad como si fueran fotogramas en movimiento lento.

El domingo, la luz cambió de guion. La escena amaneció limpia y brillante, un día de alta definición donde el horizonte castellano ofrecía tonos anaranjados que recordaban al cine en Technicolor.

Los protagonistas llegaban de toda España: desde Canarias hasta Cataluña, desde las sierras de Béjar hasta el corazón urbano de Madrid. Cada uno, un actor de vuelo con su propio guion técnico, su nave ajustada al milímetro, buscando el aplauso silencioso de los jueces en forma de puntuaciones.

Podio y algunos participantes en la modalidad de acrobacia.

Podio y algunos participantes en la modalidad de acrobacia.EM

En la modalidad de Acrobacia, los pilotos pintaron en el aire verdaderas coreografías: giros, ascensos y descensos ejecutados con precisión de cámara lenta. Los modelos —biplanos de espíritu clásico y eléctricos de última generación— desfilaban en escena componiendo una banda sonora de motores afinados. El espectáculo no solo fue técnico, sino estético: el arte de volar convertido en metáfora visual.

Mientras tanto, en el otro extremo del campo, el Combate ofrecía un cambio de género. De la poesía al suspense. Dos pilotos por duelo, cinta de papel como adversario, estrategia y reflejos como armas. Un thriller aéreo de corte rápido, lleno de giros, esquivas y contraataques en un montaje vibrante.

Como en toda buena película, el desenlace tuvo héroes reconocidos. Ambas medallas de oro viajaron a la Ciudad Condal: Carles Mas se coronó en Acrobacia y Raúl Mateo en Combate. Completaron el podio de Acrobacia Alberto Solera (Madrid) y Alberto Parra (Las Palmas de Gran Canaria). En Combate, el subcampeonato fue para Paco Mons (Barcelona) y el bronce para José Luis López (Madrid).

Y así, mientras en Valladolid se encendían los focos del cine, en Terradillos se apagaban los motores. Dos mundos paralelos compartiendo un mismo espíritu: el arte de hacer soñar, ya sea con celuloide o con alas.

tracking