El director de Valladolid Roberto González-Monjas reúne en un disco los Conciertos para Violín de Mozart
El sello alemán Berlin Classics lanzará en enero un álbum doble grabado por el vallisoletano junto a la Mozarteumorchester Salzburg

Un detalle de la portada del disco
El próximo 23 de enero, cuatro días antes de que se cumpla el 270 aniversario del nacimiento del compositor, el sello alemán Berlin Classics publicará el álbum doble Wolfgang Amadeus Mozart: The Violin Concertos, «una pieza imprescindible para los amantes de la música clásica» que lleva el sello del director de orquesta y violinista vallisoletano Roberto González-Monjas y de la Mozarteumorchester Salzburg.
Un trabajo con un significado especial para el intérprete y maestro vallisoletano, según ha explicado él mismo: «Hace unos 12 años, cuando empecé a dirigir las sinfonías de Mozart, algo en mí se rebeló: ¿Cómo podía estar haciendo música –reaccionando a la armonía, moldeando el carácter y la emoción– dentro de un movimiento sinfónico, pero sentirme completamente incapaz de hacer lo mismo con los conciertos para violín? Lo que siguió fue un proceso largo y a menudo doloroso: meses y años de cuestionarlo todo, de desaprender y aprender de nuevo, de análisis e investigación, de paciencia, de preguntas existenciales, experimentos y exageraciones, de descubrimientos inspiradores», señalaba este martes en sus redes sociales el también director musical de la Sinfónica de Galicia y principal del Musikkollegium Winterthur de Suiza.
Pese a la frustración, pese a no sentirse capaz de plasmar en el escenario su visión, no se desanimó. «Redoblé mis esfuerzos, aprendiendo a ser más intransigente, cantando frases en voz alta hasta que cobraran sentido físico, arriesgándome en ensayos y conciertos, y aprendiendo poco a poco a vivir con y para estas obras atemporales», matiza González-Monjas.
Hasta que en 2021, Siegwald Bütow, gerente de la Mozarteumorchester, le animó a afrontar el desafío de la grabación. «Para mi sorpresa, siguieron tres años más de trabajo intenso, casi agonizante, antes de sentirme preparado para el reto. Cada concierto fue estudiado y contextualizado de nuevo desde cero; se encontraron nuevas fuentes y manuscritos en museos y bibliotecas; se escribieron nuevas cadencias y, lo más importante, por fin me permití liberarme de la inhibición para abrazar con libertad el carácter, la retórica y la ornamentación. Por primera vez, sentí que tenía la perspectiva suficiente para construir una visión unificada de los cinco conciertos para violín y los tres movimientos sueltos. Todo encajó a la perfección», evoca el vallisoletano, que asumió la dirección y la interpretación como solista.

Portada del disco
El director y violinista recuerda que los conciertos fueron para el compositor una suerte de «carta de presentación» con la que podía exhibir sus habilidades como violinista. Esto sucedía en un tiempo en el que ejercía como concertino –fue ascendido con 16 años a concertino de la orquesta de la corte de Salzburgo, pero el joven prodigio ya llevaba años ofreciendo conciertos por Europa–. Los cinco conciertos para violín los compuso en 1773, cuando contaba 17 inviernos. «Tras su aparente sencillez se esconde una gran riqueza de carácter, una profunda emoción y, sobre todo, ¡una sorprendente modernidad y relevancia!», celebra González-Monjas.