Diario de Valladolid

Patricia Sandonis pinta en Valladolid la fragmentada memoria de este tiempo

La artista vallisoletana, que acaba de clausurar su exposición en el Museo Patio Herreriano, presenta en la Galería Javier Silva ‘Espigar sin ser vista’

Inauguración de la muestra 'Espigar sin ser vista', de Patricia Sandonis.

Inauguración de la muestra 'Espigar sin ser vista', de Patricia Sandonis.PHOTOGENIC

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Recién clausurada su exposición en el Museo Patio Herreriano, Incertidumbre en consenso, la artista vallisoletana Patricia Sandonis (1984) presenta estos días en la Galería Javier Silva Espigar sin ser vista, una propuesta con la que continúa componiendo el relato de una época, la nuestra, a partir de una constelación de signos, de imágenes decadentes, de fragmentos ignorados en la cotidianidad de cualquier urbe que la creadora evoca en obras como Restos de una acción colectiva, Monolito o Guardar las formas.

Varios visitantes contemplan la obra 'Monolito'

Varios visitantes contemplan la obra 'Monolito'PHOTOGENIC

Sandonis busca el Zeitgeist, ‘el espíritu del tiempo’. «Me interesa la memoria colectiva, lo que va a desaparecer y no va a ser recordado ya porque, a lo mejor, no tiene una importancia histórica, una relevancia narrativa. Mi memoria colectiva se basa en los aspectos formales, no en los hechos históricos. Hay un espíritu en cada época, un espíritu formal: los noventa tuvieron el suyo, y los ochenta... Son cosas que no se escriben, que no cuentan con un relato específico. Me gusta centrarme en esas formas colectivas, especialmente cuando han pasado por las manos de múltiples autores», explica Sandonis en declaraciones a este diario, unas horas antes de volar de regreso a Berlín, donde vive desde hace años y donde encuentra la fuente de inspiración.

Una mujer pasa junto a la pieza 'Restos de una acción colectiva'.

Una mujer pasa junto a la pieza 'Restos de una acción colectiva'.PHOTOGENIC

Sandonis cita el lienzo de Jean-François Mille Las espigadoras y el documental de Agnès Varda Los espigadores y la espigadora. «En la pintura están recogiendo los restos que quedan después de la cosecha. Y en la película, ella habla de cómo en tiempos de crisis la supervivencia lleva a muchos a ese ejercicio de recoger, de espigar; a abrir los ojos para seleccionar algo», apunta la vallisoletana.

Pero ella recoge lo inútil, el despojo, la imagen ignorada por todos, lo que la convierte en una ‘espigadora invisible’ para el resto. Sandonis recoge escenas en cualquier rincón: viejos azulejos de una antigua vivienda social, con una decoración sin orden ni concierto; manchas de color que trataron de disimular una pintada; grafitis; las mallas que cubren los trabajos de construcción, a veces rasgadas por algún curioso con sutil precisión, a veces irrumpiendo insolente frente a una ventana...

Una imagen de 'Espigar sin ser vista', de Patricia Sandonis.

Una imagen de 'Espigar sin ser vista', de Patricia Sandonis.PHOTOGENIC

Sandonis echa mano de esas mallas de protección, de trozos de cristales, de cadenas y lentejuelas –«vuelven los noventa», desliza con humor– , de cientos de pedazos de plástico que, compactados en resina de poliuretano transparente, parecen conformar un azulejo hecho de diferentes realidades y tiempos.

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