La Nave Senior se entrega a la risa como bálsamo en el Teatro Calderón
La formación, guiada por Fradejas y Ruiz de Viñaspre, estrena ‘Idioteces y chiripas’ este jueves en el escenario principal del coliseo de Valladolid

Los componentes de La Nave Senior en el Teatro Calderón
«El año pasado les sometimos a un trabajo muy duro, muy complejo, sobre la enfermedad, sobre los finales. Hubo gente que lo pasó mal, que defendía el proyecto pero no era capaz de hacerlo con la idea», evoca en declaraciones a este diario Félix Fradejas, actor, director de escena y responsable junto a Marta Ruiz de Viñaspre de dirigir el timón de La Nave Senior del Teatro Calderón, fundada en 2018. Este jueves, con todas las entradas agotadas, presentan su último espectáculo en el coliseo vallisoletano: Idioteces y chiripas, crucero por las islas griegas.
«Después de Ensayo para una despedida les debíamos la risa por la risa...», puntualiza el responsable de la veterana compañía vallisoletana Ghetto 13-26 sobre el nuevo montaje de La Nave Senior, en el que han participado cerca de un centenar de navegantes, algunos de ellos ya octogenarios.

Imagen del ensayo de ayer en el Teatro Calderón
Y así, entre todos, han construido un disfrute, han elaborado un bálsamo. «Es una tontería enorme para que ellos disfruten y se lo pasen bien. Y para demostrar que hacer comedia es algo muy, muy complejo, que es muy difícil defender en escena una idea que es muy absurda, que no tiene ni pies ni cabeza, que hay que trabajar aspectos como el ritmo, que el humor consiste a veces en hacer el idiota», abunda Fradejas, remarcando la faceta didáctica que tiene La Nave, un proyecto impulsado en 2014 por José María Viteri junto a Rayuela en su vertiente juvenil.
Pero la técnica, aquí, se pone al servicio de la emoción, un aspecto que los dos responsables de La Nave Senior siempre han querido cuidar. «Tanto Marta como yo lo tenemos claro. Y es muy interesante, porque son generaciones a las que se les hurtó el derecho a expresarse emocionalmente, a llorar, a decir ‘estoy dolido’... Siempre teniendo que defender un estatus. Están disfrutando ahora, después de tanto tiempo tan obligados a trabajar. Y es bonito ver esa evolución», apunta Fradejas, que celebra la oportunidad que brinda el Teatro Calderón «de volver a ser niños» a todos esos esforzados navegantes, a «reírse de sí mismos», a olvidarse de la seriedad que debían mantener cuando ejercían en campos como la abogacía, la medicina o la banca.

Imagen del ensayo, ayer.
Han sido meses realizando ejercicios en equipo, abrazando lo absurdo, despojándose de texto y trabajando con el gesto exagerado como si fuera una máscara, construyendo personajes para sus gags. ¿Qué ocurriría en un crucero lleno de gente extravagante? Esa es la clave.
«Les ha costado trabajar en el silencio, no tener una palabra a la que agarrarse. Les decimos muchas veces que lo importante no es lo que dice un actor, sino lo que le pasa por dentro. Cuando a cualquier actor le desposees de la palabra se enfrenta al personaje... Y ahí vienen las movidas», ríe Fradejas.

Tres navegantes en pleno ensayo
Los dos responsables de Ghetto 13-26 han pasado de trabajar con 56 navegantes en 2018 –mayores de 65 años–, cuando estrenaron Mapas, a convocar a 90 intérpretes –no todos actuarán– en esta última edición. «Un reto apasionante», defienden Fradejas y Ruiz de Viñaspre, un «aprendizaje» de ida y vuelta tratando de «crear equipo» con personas de todo tipo de origen y formación.
«Se trata de jugar, de crecer, de olvidar todos los problemas que tienes y concentrarlo ahí. Es fascinante. Hacen piña, unos van absorbiendo a los otros, y enseñan, y llega un momento en que nuestra labor es casi de coordinación, y vienen, se van porque les pasa algo y, de repente, vuelven... Es algo mágico», explica Fradejas, rendido al compromiso «bestial» de todos ellos con La Nave.
Treinta años de oficio como los que carga Fradejas a su espalda dan mucha perspectiva. ¿Seguirá navegando La Nave cuando no esté José María Viteri al frente del Calderón? «Hace mucho que dejé de creer en las hadas. Como dice aquel, vamos partido a partido. Marta y yo trabajamos sobre lo que creemos, no sobre lo que esperamos. No esperamos nada del mañana. Sí tenemos claro todos los navegantes que esto es algo único, imprescindible, y, como dice, Viteri, debería estar en todos los teatros del mundo», concluye.